viernes, 25 de septiembre de 2026

Así huele la muerte. Una periodista de FEED viajó al epicentro del desastre en Nepal y sintió el cachetazo del horror

 
Camila Dolabjian, periodista argentina.

Camila Dolabjian, https://www.lanacion.com.ar/. Nada parece más estático que una montaña. Inmutables durante decenas de miles de siglos, los Himalayas dan la impresión de que el único movimiento del que son testigos es el de un puñado de expertos e inconscientes que se aventuran para tratar de llegar a lo más alto del mundo, al pico del Everest. Desde el cielo, a bordo de un bimotor sin presurizar, navegando a poco más de 8000 metros de altura sobre el mar, los picos del macizo de Langtang Lirung parecen así: quietos. Desde la ventana del asiento 17C de una aeronave de Buddha Air, se identifica la zona de origen del alud que produjo uno de los desastres más impresionantes de la historia reciente de Nepal y uno de los más destructivos de los que se tenga registro en el mundo. La imponente serenidad de las cumbres permanentemente nevadas resulta casi imposible de conciliar con el caos y la desesperación que produjeron y que registré tan solo horas antes, en el distrito de Nuwakot. En los pueblos alrededor del río Trishuli, donde los altos picos ceden a montañas medias y valles verdes, ya no existe la calma.

Residentes utilizan una tirolesa recién instalada para ayudar a la gente a cruzar el río Trishuli.

El alud produjo uno de los desastres más impresionantes de la historia reciente de Nepal y fue uno de los más destructivos de los que se tenga registro en el mundo.


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