La escritora y periodista Elena Poniatowska Amor ayer en una conferencia magistral de la clausura del ciclo de la séptima generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas de Cultura UNAM. Foto Cristina Rodríguez.
Reyes Martínez Torrijos, https://www.jornada.com.mx/. Hacer que el otro hable y comunicarlo es esencial en el periodismo y otras disciplinas que usan la escritura para dar un mensaje, afirmó Elena Poniatowska Amor, premio Cervantes 2013. La mañana de ayer, en una conferencia magistral, la narradora y periodista recordó cuando preguntó a Diego Rivera por qué era tan barrigón. “Ah, porque me como a las muchachas polaquitas”, le respondió el muralista. Destacó: “tengo la suerte de haber llegado a los 94 años y que todavía pertenezco a un periódico de izquierda: La Jornada”. En la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, Poniatowska se refirió a sus aprendizajes durante 73 años de trabajo en la prensa y en la escritura. La cronista mencionó: “el oficio de la escritura y la escucha son herramientas que se van perfeccionando a lo largo del tiempo. Escribir es un oficio como la carpintería o la costura: no sale bien a la primera. Es cuestión de constancia, práctica y dedicación”.
***
Ricardo Quiroga, https://www.eleconomista.com.mx/. En una clase magistral impartida a estudiantes de la
Universidad Nacional Autónoma de México (
UNAM), la narradora y periodista Elena Poniatowska repasó los personajes que marcaron su trayectoria, defendió el oficio frente a las fake news y compartió las lecciones que la llevaron a convertir la escucha en una forma de narrar México. Antes de convertirse en la cronista de las grandes sacudidas del país, Poniatowska atravesó una puerta poco apreciada del oficio: el periodismo de sociales. Desde ahí, hace poco más de siete décadas, comenzó un recorrido que la llevaría a escuchar a artistas, presos, soldaderas, escritores, actrices y personajes anónimos cuyas voces terminarían por instalarse en la memoria del México del siglo XX y lo que va del XXI. Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor encontró en ese ejercicio una forma de habitar el país que la recibió siendo niña. Más que entrevistar, coleccionó conversaciones; más que perseguir declaraciones, reunió vidas que parecían esperar una reportera dispuesta a transcribirlas sin el peso de la solemnidad que durante décadas dominó las redacciones y reservó el oficio, sobre todo el reporteril, para los hombres.
***