Santiago Basabe, politólogo y profesor de la Universidad San Francisco de Quito.
Santiago Basabe, https://www.primicias.ec/. La división del trabajo es el rasgo esencial de las sociedades modernas. Este atributo no solo constituye el punto central de la especialización en las diferentes etapas de la producción y uno de los ejes de la prosperidad económica de las sociedades. Es mucho más que eso. Esencialmente, la división del trabajo provoca como efecto central que las interacciones entre las personas sean más intensas, aumente la solidaridad grupal y se fomenten prácticas sociales regulatorias. Esta idea, eje de la reflexión de Emile Durkheim sobre el funcionamiento de las sociedades, se puede trasladar al refrán popular que dice: zapatero a tus zapatos. Si cada uno cumple a cabalidad con la profesión u oficio que ha escogido, o que las circunstancias le han llevado a escoger, la sociedad en conjunto progresa de forma ordenada. Los periodistas, bajo esta perspectiva, son un sector clave para que las sociedades se tornen dinámicas. Su labor no solo es informativa sino también orientadora. Cuando además tienen la posibilidad de investigar, producen insumos determinantes para que la ciudadanía gane en libertades, avance en el plano cultural y desarrolle destrezas y habilidades que le permita vivir en medio de las diferencias propias del régimen democrático. Por ello, ser periodista es una labor francamente difícil de abordar pues demanda entrega y compromiso con su labor cotidiana. En una sociedad en la que prime lo que el mismo Durkheim llamaba solidaridad orgánica, el periodista se dedica a su oficio y nada más que a eso.
***


