domingo, 26 de julio de 2026

Fundación Gabo entrega el Premio Gabo 2026 a las historias que mejor explican nuestro tiempo

 

Fundación Gabo. La Fundación Gabo anunció el viernes 24 de julio a los cinco ganadores de la decimocuarta edición del Premio Gabo, el reconocimiento más importante al periodismo en español y portugués, en una ceremonia realizada en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, durante el primer día del Festival Gabo 2026. Los premiados fueron seleccionados entre 1.915 postulaciones, evaluadas por un jurado internacional compuesto por 66 periodistas, escritores, fotógrafos y productores.


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Periodistas defienden en el Festival Gabo la esencia de su oficio ante el avance de la IA

María Teresa Ronderos, directora del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística.

Agencia EFE, https://es-us.vida-estilo.yahoo.com/. El fortalecimiento del periodismo de campo, la construcción de relaciones de confianza con las comunidades y la capacidad de hacer preguntas con criterio y empatía son claves para preservar el oficio periodístico frente al avance de la inteligencia artificial (IA), coincidieron este sábado participantes en el XIV Festival Gabo que se celebra en Bogotá. En una ponencia sobre el impacto de estas tecnologías en el periodismo, los expertos defendieron que, aunque la IA está transformando la producción y el consumo de información, seguirá siendo necesario el trabajo humano para descubrir historias inéditas, interpretar el poder y generar confianza con las audiencias. La fundadora y directora del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), María Teresa Ronderos, aseguró que "el periodismo que va a perdurar" será el que conserve los vínculos de confianza con las comunidades y fortalezca la colaboración entre medios de comunicación.


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sábado, 25 de julio de 2026

Catalina Gómez Ángel, ganadora del Premio Gabo: 'Los periodistas no somos el centro de atención'

 
Catalina Gómez Ángel, periodista colombiana.

Santiago Torrado, El País. Si no se va, no se ve. Esa idea sobrevuela contantemente la conversación con la reportera de guerra colombiana Catalina Gómez Ángel (Pereira, 53 años), que recibe este viernes el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 en una ceremonia en Bogotá. Afincada desde hace ya casi 20 años en la República Islámica de Irán, ha sorteado todo tipo de obstáculos. Dedicada a informar también sobre la invasión rusa de Ucrania en los últimos años, la Fundación Gabo destaca su “valentía, independencia y rigor narrativo al cubrir algunos de los conflictos más complejos del mundo contemporáneo desde una mirada latinoamericana que pone a las víctimas y a la experiencia humana en el centro de la historia”.

A Gómez le gusta ir a ver con sus propios ojos lo que está pasando. La lista es extensa. Ha cubierto conflictos y movimientos sociales en Siria, Palestina, Irak, Egipto, Líbano, Turquía o Afganistán para Caracol Radio, France 24, La Vanguardia o la Cadena SER, entre muchos otros. “Catalina Gómez se mueve con soltura en los países más complejos y violentos del mundo, y uno, al ver cómo se desenvuelve por ahí como si tal cosa, lo único que siente es admiración, respeto, y unas ganas irreprimibles de oír sus historias, de casi no creer que sean verdad, y luego, al saber que lo son, de abrazarla y darle las gracias por todo lo que ha vivido, por todo lo que nos ha contado y por todo lo que nos ha hecho ver”, escribe Héctor Abad Faciolince en Ahora y en la hora (Alfaguara).

Ambos, escritor y reportera, departían en junio de 2023 junto al excomisionado de paz Sergio Jaramillo y la escritora ucraniana Victoria Amelina cuando un misil ruso redujo a escombros un restaurante en la ciudad de Kramatorsk (región de Donetsk), el ataque que acabó por provocar la muerte de Amelina. “La pérdida está ahí. Pero es una guerra. Y pasó. Como cada ucraniano o cada iraní que vive con ese dolor, tenemos que seguir”, dice Gómez este mediodía en un café del norte de Bogotá sobre un episodio traumático del que ha hablado en muy contadas ocasiones. No quiere volver a ser identificada como alguien que ha sido víctima en Ucrania: “Los periodistas no somos el centro de atención”.

Pregunta. ¿Qué siente cuando regresa a Pereira?

Respuesta. Siento casa. O más que eso, pues tengo muchas casas, siento el lugar de donde naturalmente soy, al que pertenezco, donde todo me resulta familiar. Todo. Los símbolos, los olores, las expresiones, la manera de vestir, el saludo del señor del aeropuerto. Es muy bonito, porque está la familia, pero también los dolores, las pérdidas, las personas que ya no están. Me encanta despertarme en Pereira, pero cada vez que voy me recuerdo que es simplemente por un ratico.

P. ¿El hogar ya está en Teherán?

R. Parte. Sí, tengo un hogar en Teherán, pero en cualquier momento puede desaparecer. Estamos en un cambio dentro del sistema de la República Islámica. No sabemos hacia dónde. Ahí tengo mis gatos, pero cuando llego a Ucrania también siento que se ha convertido en otro hogar. Vivo en esa dualidad. Tengo parte de mis cosas en Teherán, parte en Kiev y paso mucho por Madrid, que también considero mi casa.

P. ¿En qué momento nace esa fascinación por Irán? ¿Cómo acaba una periodista de Pereira como corresponsal de guerra en Oriente Medio y Ucrania?

R. Lo de Irán en concreto, no lo sé. Lo de Oriente Medio, hay muchos factores; los libaneses que vivían en Pereira, las historias que veía, las noticias internacionales que leía en el periódico… Quería ser periodista desde que me conozco. El corresponsal, el que contaba el mundo, estaba ligado a Oriente Medio. Irán me atraía enormemente, estaba obsesionada, y entendía que era fundamental en esa región. El Irán que me gusta narrar es el de la calle, las transformaciones sociales, el de la lucha. Sumado a eso, yo no quería ser periodista de escritorio. Tuve que aprender a ser corresponsal desde cero, viendo a otros. La formación de un periodista es también trabajar en comunidad.

P. Usted es periodista, extranjera y mujer en la República Islámica de Irán, un país que se antoja impenetrable.

R. Ha cambiado, muchísimo. Al principio fue toda la fascinación de encontrarme con las dificultades, todavía descubriendo. Yo ya había viajado a Irán, pero no es lo mismo que vivir. Cuando llegué no era posible alquilar un apartamento como extranjera y como mujer; hoy viven solas en apartamentos, en aquel momento no. El velo era súper estricto, estábamos en un cambio hacia [el presidente Mahmud] Ahmadineyad y había muchas cosas que las mujeres en su lenguaje corporal no hacían. Para mí fue un choque cultural inmenso. Solo cuando me dieron la residencia, pude viajar por la región. Me costó tiempo. Nunca ha sido fácil, pero tenemos mucha más vida pública que antes. Esto lo han cambiado las nuevas generaciones, que cada vez pelean y luchan más. Ha sido muy bonito ver esa transformación, poder estar con ellas. También ha sido la transformación de mi vida.

P. ¿Hay grietas ahora mismo en el sistema de poder iraní?

R. Como cualquier sistema político, tiene, en teoría, rupturas. ¿Qué tan profundas? Esa es la gran pregunta. Hoy la que manda es la Guardia Revolucionaria. Tiene un control aunque está lejos de ser una unidad, hay diferentes facciones. No sabemos muy bien realmente donde está parado el nuevo líder supremo. Cada quien lee el mensaje desde lo que le interesa. La represión se vuelve a ver contra las mujeres, contra los cafés; quieren volver a imponer este estilo de vida pero creo que no van a poder. Irán está en un momento extremadamente trascendental. Van a ser meses y años difíciles, e interesantes. Es imposible leer el futuro: por eso hay que estar ahí.

P. Después de Irán, y antes de cubrir también la invasión rusa en Ucrania, estuvo en Siria, Irak, Afganistán, Gaza… ¿Cómo se aprende a cubrir conflictos?

R. Solamente podemos hacer este oficio cuando encontramos gente que cree que es importante contar el mundo. Hacer periodismo de conflictos cuesta, se aprende con la experiencia, con los errores cometidos. Y mirando, observando a los que ya lo saben hacer. Hay que ir con la mente abierta a entender que cada conflicto es diferente, que cada país es diferente y que cada zona tiene sus reglas. Hay que aprender a escuchar mucho a los locales, a tu equipo local. Ellos son los que realmente conocen el terreno. Muchos de mis mejores productores han salido de gente que nunca en su vida había trabajado en este oficio pero era curiosa, conocía la zona, les interesaba las noticias y quería contar. Hay que tener esa apertura a adaptarse. No frustrarse porque algo no sale como uno quiere. En los conflictos nada sale como uno quiere.

P. Han pasado tres años después desde que un misil ruso estalló a su lado y mató a la escritora ucraniana Victoria Amelina en Kramatorsk. ¿Da por superado ese trauma?

R. Sí. El dolor sigue. Es la ausencia de una persona que se quiere mucho, como la de mi madre. La pérdida está ahí. Pero es una guerra. Y pasó. Como cada ucraniano o cada iraní que vive con ese dolor, tenemos que seguir. Era una mujer absolutamente admirable, de la cual aprendí mucho.

P. ¿Cómo logró mantener la compostura para salir al aire apenas instantes después de ese ataque?

R. No sé por qué lo hice en ese momento, sentí que era importante. El otro día me pasó una cosa, cayó un misil frente a mi casa en Kiev. Cuando salí del metro, la puerta de mi edificio no existía. Subí las escaleras, todos los vidrios estaban rotos, la puerta de mi casa estaba abierta, todo caído. Los edificios de atrás estaban en llamas. Y ese día no quise hacer nada. Pude haber hecho lo mismo, pero no lo hice. Tal vez hubiera sido importante también contar que eso había ocurrido en el centro de Kiev, en un área residencial, un lugar de civiles, pero no quería volver a ser identificada como alguien que había sido víctima en Ucrania. No quería volver a ser el centro de atención. Los periodistas no somos el centro de atención.

P. ¿Por qué vale la pena contar el mundo?

R. Creo que hay gente que quiere entenderlo. Entonces, para mí es un honor entenderlo desde el terreno, tenemos que entender la sociedad donde vivímos, pero también contarlo vale la pena. Así sea una sola persona la que está sentada en el otro lado, queriendo leer cómo es ese mundo, tiene la oportunidad de hacerlo. Yo le agradezco muchísimo a quienes me lo contaban en su momento. Vale la pena, no vivimos aislados.

Corresponsal de guerra colombiana Catalina Gómez Ángel defiende periodismo 'en las calles'

 
Catalina Gómez Ángel, periodista colombiana.

https://es-us.noticias.yahoo.com/, Bogotá, EFE. La periodista colombiana Catalina Gómez Ángel recibió este viernes el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 y reivindicó el periodismo desde el terreno al afirmar que los periodistas están para "detectar esos cambios y contarlos" y que el oficio "consiste primero en intentar entender". "Para eso estamos los periodistas, para detectar esos cambios y contarlos. Nuestro oficio consiste primero en intentar entender y eso creo en la importancia de estar en las calles, de viajar alrededor de los países que cubrimos, de observar, de conversar, pero especialmente de oír a aquellos que tienen algo que decir", dijo Gómez Ángel al recibir el galardón de manos del director y cofundador de la Fundación Gabo, Jaime Abello Banfi.


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jueves, 23 de julio de 2026

Los periodistas asesinados en 2026 en América Latina

8 de junio de 2026: entierro del periodista colombiano asesinado Cristian Herrera.

María Santacecilia, https://www.dw.com/. México sigue siendo el país más letal del continente americano para ejercer el periodismo, pero también hay casos en otros países.


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https://www.ifj.org/.La Federación Internacional de Periodistas (FIP) repudia el crimen del reconocido periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, perpetrado por un comando armado en el municipio de San Pablo Etla, en Oaxaca. Se trata del cuarto homicidio contra trabajadorxs de los medios en los últimos dos meses y el séptimo en lo que va del año 2026, una escalada que exige una respuesta inmediata de las instituciones federales.

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https://www.antena3.com/. El periodista mexicano Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado a tiros este miércoles en la localidad de San Pablo Etla, en el estado de Oaxaca, en un nuevo ataque contra la prensa en México. Con su muerte, ya son seis los periodistas asesinados en el país en lo que va de 2026. Leyva, exdirector de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión y conocido por su postura crítica con el Gobierno estatal, se encontraba desayunando cuando fue atacado por hombres armados que abrieron fuego contra él, según informó el diario El Sol de México.

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Cómo ha cambiado la profesión periodística en la última década

 
El periodista actual desempeña funciones muy diferentes a las que eran habituales hace unos años.

https://www.periodicopublicidad.com/. Durante la última década, el periodismo ha tenido que reinventarse para responder a un ecosistema informativo completamente distinto. La digitalización ha cambiado los hábitos de consumo de noticias, las redes sociales se han consolidado como uno de los principales canales de difusión y la inteligencia artificial ha comenzado a integrarse en las rutinas de las redacciones. Como consecuencia, el trabajo del periodista exige hoy una combinación de habilidades clásicas -como la investigación o el análisis crítico- con competencias digitales que hace unos años apenas formaban parte de la profesión. La rapidez con la que se genera y comparte la información es otro de los grandes desafíos del periodismo actual. Cualquier acontecimiento puede hacerse viral en cuestión de minutos, incluso antes de que un medio de comunicación haya podido contrastarlo. En este contexto, el valor diferencial del periodista ya no reside en ser el primero en publicar una noticia, sino en verificar los hechos, aportar contexto y ofrecer una información fiable que permita a los ciudadanos comprender lo que ocurre más allá de los titulares.


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miércoles, 22 de julio de 2026

Un periodismo más cercano a las comunidades, la estrategia para enfrentar a Donald Trump

 
El director de EL PAÍS Jan Martínez Ahrens junto a Mari Torres, Ginger Thompson, Alfredo Corchado y la periodista Paola Ramos, este miércoles.Foto: Aggi Garduño | Vídeo: EPV.

Patricia Clarembaux, El País. Un presidente que señala a periodistas de mentirosos y limita a la prensa. Grandes medios cediéndole espacios. Fuentes que se cierran por miedo. Todas eran realidades impensables en el Estados Unidos que precedió a Donald Trump. En español y en la mayor conferencia de periodistas hispanos en Estados Unidos, de la NAHJ, EL PAÍS abrió la conversación ‘Nuestro periodismo bajo ataque’, moderada por la periodista y escritora Paola Ramos junto a cuatro editores que viven en las propias comunidades afectadas o que se encuentran cada día con la pregunta de cómo cubrir a un país democrático y “multiracial” que vive bajo un clima de persecución. “Tenemos que volver a lo que es el periodismo en su sentido clásico. Que no nos tiemble el pulso y contar la verdad”, ha dicho el director de este diario Jan Martínez Ahrens, quien explicó el contexto en el que nació EL PAÍS: tras la muerte de un dictador y apostando por las libertades, la independencia y el rigor periodístico. Ahora, en un momento clave para la prensa estadounidense, este periódico se presenta por primera vez en la conferencia anual de la Asociación de Periodistas Hispanos (NAHJ).


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