viernes, 7 de agosto de 2026

Más allá del parto: Cómo los medios de comunicación pueden contar las historias de las parteras indígenas


 
Martha Arotingo es Vocera Nacional del Consejo Plurinacional de sabias/os, parteras/os y comadronas del Ecuador. Credito: Anaku.

https://www.unesco.org/. Para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo de 2026 (9 de agosto), bajo el lema "Honrando a las parteras indígenas: salvaguardando la vida y el bienestar", la UNESCO reunió las perspectivas de parteras y expertas para ofrecer cinco principios rectores a los periodistas que informan sobre la salud de las mujeres, el bienestar y el papel vital de las parteras. En muchas comunidades indígenas, las parteras brindan atención materna esencial en lugares donde el acceso a los servicios de salud puede ser limitado, y comparten información vital sobre apoyo de emergencia a través de la familia, las redes comunitarias y, cuando están disponibles, los medios de comunicación comunitarios.


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Noboa en su laberinto

 
Vicente Olmedo Valesco.


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Ecuador: En julio persiste la violencia contra periodistas y destacan posibles riesgos para la libertad de expresión

 
Ecuador vive una situación crítica del periodismo (Chequea Periodismo con rigor).

Fundación Periodistas sin Cadenas. La Fundación Periodistas Sin Cadenas (FPSC) identificó 18 agresiones contra medios de comunicación y periodistas en julio. El 55,6% de los ataques fueron en contra de los medios; el 38,9% estuvo dirigido hacia hombres periodistas y un 5,6% afectó a mujeres. La mayoría de las agresiones fueron cometidas por actores estatales. Uno de los casos más preocupantes registrados por la FPSC fue la firma del Decreto Ejecutivo No. 448, el pasado 14 de julio, mediante el cual se declaró política pública de aplicación nacional al Plan Nacional de Seguridad Integral 2025-2029, aprobado por el Consejo de Seguridad Pública y del Estado. Para cumplir con este objetivo, el documento propone que, en el plazo de hasta un año, se fortalezca "el empleo de medios tradicionales y digitales con alcance nacional e internacional que incremente la percepción positiva en materia de seguridad", con apoyo de la Secretaría de Comunicación, el Ministerio de Gobierno, los Gobiernos Autónomos Descentralizados, el Ministerio de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información y las unidades de comunicación de las entidades gubernamentales, entre otros.


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Pablo Terán y Esteban Cardenas, Chequea. Ecuador ocupó el puesto número 110 de los países respecto a su libertad de prensa en el mundo en 2024. Una cifra que lo coloca entre los que mantienen una puntuación más baja en la región y en el mundo, a la par de Colombia, Bolivia y Perú y sólo por delante de Venezuela. Y es que la libertad de prensa y de expresión han sido dos temas que han salido a debate cada año y que varían, según diferentes factores, pero que todavía no vislumbran un futuro pleno en el país.

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El libro 'Periodismo en la edad de IA' propone pasar de la 'aceleración' a la 'reimaginación'


https://www.servimedia.es/. El libro 'Journalism in the Age of AI: From Acceleration to Reimagination' ('Periodismo en la edad de la IA: de la aceleración a la reimaginación'), de Seth C. Lewis, Rodrigo Zamith y Tomás Dodds, defiende que la IA no debería utilizarse simplemente para producir más contenido, más rápido y con menos personas sino aprovecharse para replantear qué aporta realmente valor en el periodismo. El dilema que recorre todo el libro, compuesto por con seis capítulos más un prólogo, es pasar de la “aceleración” a la “reimaginación”. En el prólogo se habla de la "IA como oportunidad para reinventar el periodismo". Los autores parten de una constatación: la IA no está transformando únicamente el periodismo, sino la manera en que toda la sociedad crea, accede, interpreta y da sentido a la información. Por eso el debate afecta también a la educación, la democracia, la creatividad, la autoridad del conocimiento y la capacidad de las personas para tomar decisiones.


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jueves, 6 de agosto de 2026

Facso designó a Marcel Merizalde como director de la carrera de Periodismo



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Marcela Estrella con Boscán



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Oscar Martínez y el costo de hacer periodismo en El Salvador de Bukele

 
Óscar Martínez, periodista.

Claudia Lagos Lira, https://doble-espacio.uchile.cl/. El reconocimiento a la crónica El exilio nos alcanza -escrita junto a Carlos Martínez- y su reciente visita a Chile abren una reflexión sobre el costo de investigar al poder, el destierro de los periodistas y las dificultades de la profesión para enfrentar realidades autoritarias en América Latina.

En el mes de julio que ya se fue, la crónica El exilio nos alcanza, de los periodistas salvadoreños Oscar Martínez y Carlos Martínez, resultó ganadora del Premio Gabo 2026 en la categoría texto. El trabajo documenta el exilio de periodistas, activistas y exfuncionarios públicos bajo el estado de excepción con que Nayib Bukele gobierna El Salvador.

En el proceso de reportear y publicar esta crónica, Martínez y Martínez fueron registrando, también, su propia salida sin fecha de regreso a El Salvador y engrosaron el número de periodistas exiliados del país centroamericano.

El jurado consideró que esta crónica “logra evocar cómo, desde la excepcionalidad del periodismo narrado por sí mismo, yace el recordatorio constante de que el oficio es faro de la democracia”. Para cuando fueron galardonados, los reporteros ya contaban un año fuera de su patria. Y no saben hasta cuándo.

El Faro, el medio nativo digital más longevo en América Latina, ha trasladado sus operaciones fuera del país, asfixiado por acusaciones infundadas y hostigamiento penal, civil y administrativo de parte del gobierno de Bukele, así como amenazas y agresiones hacia su equipo. De hecho, en 2021, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó medidas cautelares para proteger a 34 periodistas de El Faro.

Volver a El Salvador no es una opción: hay órdenes de detención a tu nombre. Y esa detención se parecerá a las de miles ciudadanos que el régimen de Bukele mantiene presos: El Salvador tiene la tasa más alta de encarcelamiento en América Latina y El Caribe y menos de un cuarto de los presos ha sido sentenciado. Así que, sí, el riesgo de que te metan preso por publicar investigaciones que develan los abusos del régimen es alto.

Pero asumir que eres exiliado cuesta. Hay pudor en nombrarse exiliado por respeto a la experiencia del exilio durante la guerra civil (1982-1990).

Pero los exiliados salvadoreños no pueden sacudirse de Bukele. Los sigue allí donde vayan. Cuando un mesero, un taxista, un estudiante o quien sea en lugares tan disímiles como España, Perú, Noruega o Chile se entera que Oscar Martínez es salvadoreño, la referencia automática es ¡aaaah, Bukele!.

Así lo cuenta el mismo Oscar en su más reciente libro, Bukele, el rey desnudo (Anagrama), que presentó hace poco en Santiago: “Es abrumador ir por el mundo hablando con gente cuyo argumento para idolatrar a Bukele es que vieron un programa de televisión donde salía la megacárcel”. Y advierte: “el Bukele que ustedes ven es un producto del Bukele publicista”. De hecho, Martínez arranca el libro con una declaración de principios: “… dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador. Ahora, sigamos”.

Sigamos

El libro consta de un prólogo -“Bukele El Salvador”- y seis capítulos, cada uno de los cuales se organiza en torno a una de las facetas del presidente salvadoreño: “Bukele todopoderoso”, “Bukele internacional”, “Bukele ridículo” -el más divertido-, “Bukele cruel” -el más terrible, aunque todos, en el fondo, lo son-, “Bukele distractor”, “Bukele anti-Bukele”.

Este último recopila tuits antiguos de Bukele que ilustran su giro de militante a la izquierda del espectro político hasta el, como dice Martínez, dictador que es y que ha colonizado todos los órganos del Estado y ha moldeado las reglas a su medida de tal suerte que aseguró una nueva candidatura presidencial.

Bukele, el rey desnudo está plagado de información, de casos bien documentados, muchos de los cuales están extensamente cubiertos en El Faro: los discursos claves en que el presidente salvadoreño se entronizó -el 4 de febrero y el 1 de junio de 2024-, su retórica hiperbólica, cómo se vistió, cómo copó los espacios públicos y digitales, su trayectoria profesional en la publicidad y su éxito online.

No deja fuera esa fantasía delirante de bitcoin-city en la playa de Mizata; el peso de la economía informal en El Salvador y los niveles de pobreza y el uso del software Pegasus para intervenir comunicaciones de periodistas, activistas y opositores políticos. Y tampoco el horror: “Casi trescientos cuerpos, muchos de ellos con signos de tortura, con agujeros, mutilaciones, heridas, habían sido escupidos por las cárceles del régimen para aquel final de 2023”.

Pero a partir del libro y la presentación de Oscar en la librería del Centro Cultural Gabriela Mistral, el 2 de julio pasado, una piensa en Bukele y en El Salvador y en cómo ampliar los horizontes democráticos. A partir del libro y la presentación de Oscar, una piensa en el periodismo y en su rol fundamental pero, al mismo tiempo, en su alcance.

Sobre el periodismo

Oscar Martínez es el jefe de redacción del periódico digital El Faro. Es autor de varios libros: Los migrantes que no importan (DeBolsillo, 2021), Una historia de violencia (Debate, 2018), Los muertos y el periodista (Anagrama, 2021), coautor de otros tantos.

Además, ha sido reconocido por varios premios, todos muy prestigiosos: el Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia (2016), el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas (2016), el Premio Rey de España (2019), el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en México (2008), el Premio a la Libertad de Expresión de Deutsche Welle (2023) y el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo (2016).

Sus investigaciones, así como las que ha dirigido como jefe de Redacción de El Faro, son fundamentales para el periodismo latinoamericano y, por qué no, global.

Sus trabajos debieran ser leídos y discutidos en toda escuela de periodismo de la región y, por qué no, en cursos de ciencia política, políticas públicas, comunicación política o migración, por mencionar algunas áreas en las que su trabajo y el del medio es ineludible. Son, también, el registro que leerán y consultarán quienes, en el futuro, quieran comprender qué pasaba en Centroamérica en el primer cuarto del siglo XXI.

Sin embargo, Martínez y sus colegas no pueden practicar ese periodismo de excelencia en su propio país. Cabe preguntarnos cómo problematizar y tratar de comprender las implicancias que tiene el hecho de que, a pesar del buen periodismo que Martínez encarna, no pueda desplegarlo en su patria, para la comunidad a la que aspira a servir. Qué pasa si, aunque tengas razón y lo que publicas es cierto como el tamaño de una pirámide Maya o de Machu Picchu o el estadio Azteca pero poco -o casi nada- cambia.

Bukele sigue en el poder. En Perú persiguen a periodistas que denuncian los casos de corrupción más señeros de estos años y en México los miles de desaparecidos siguen desaparecidos y los responsables siguen impunes.

La presentación de Martínez de su libro en Santiago de Chile suda desolación: Documentar y denunciar los abusos de poder es fundamental, pero no alcanza para democratizar nuestras sociedades. Requiere organización política, social, de base. Y hasta donde se advierte en el caso salvadoreño, que lleva ya cuatro años bajo estado de excepción y con Bukele enrumbándose a una nueva reelección, se ve difícil y lejano.

Bukele, el rey desnudo de Óscar Martínez es una carta de amor a El Salvador y a los salvadoreños. Aunque ese amor no sea correspondido.


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