viernes, 20 de febrero de 2026

Universidad Nebrija abre concurso de Periodismo Constructivo de Ecuador

Las postulaciones se cierran el 4 de abril de 2026.

https://www.eltelegrafo.com.ec/. La Universidad Nebrija lanzó la II edición del Concurso de Periodismo Constructivo Universidad Nebrija–Ecuador, dirigido a periodistas y estudiantes de último año. El ganador recibirá una beca completa para cursar una maestría online en Comunicación o Marketing. El certamen busca reconocer reportajes y noticias que destaquen proyectos de impacto social, historias de superación o iniciativas que impulsen el progreso colectivo.


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Periodismo radiofónico

Eduardo Naranjo, columnista ecuatoriano.

La Hora. La radio mantiene vigencia pese a la presencia de los nuevos medios y tiene cobertura nacional. Un importante enfoque de su historia construyó Iliana Cervantes, periodista que trabajó pacientemente varios años para integrar una “memoria” que fije en el tiempo el recuerdo de quienes hicieron radiodifusión en el país. Ella dice: “el destino de la voz es efímero y cae en el olvido”, por eso dedicó largo tiempo para construir su proyecto, creó y mantuvo un programa llamado ‘Voces de la Radio’ por cerca de una década, documental que habla de todos los personajes que integraron esa comunidad. Su extensa y paciente investigación, cubre casi medio siglo permitiéndole ofrecer al público este memorial. Esta investigación está en la Web como vocesdemiciudad.comy en sus canales de Facebook y YouTube.


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jueves, 19 de febrero de 2026

Intervienen a GRANASA, editora de EXPRESO y EXTRA, por pedido de Inmobiliar

La Superintendencia de Compañías dispuso la intervención de GRANASA, editora de los diarios EXPRESO y EXTRA.Expreso.

Expreso. Gráficos Nacionales (GRANASA), empresa editora de los diarios EXPRESO y EXTRA, está intervenida por la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. Con una resolución, con fecha 18 de febrero del 2026, la institución de control, encabezada por Luis Cabezas-Klaere, utiliza la negativa de Granasa a entregar información a la que no tiene derecho, según la ley, la Secretaría Técnica de Gestión Inmobiliaria del Sector Público (Inmobiliar), ahora adscrita a la Presidencia de la República, aduciendo una calidad de accionista del 2,56 % cuya propiedad, es importante precisar, atraviesa un proceso legal.


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La fachada del edificio donde funcionan los diarios Expreso y Extra. Fuente: Fundamedios.

Diego Bravo, https://www.ecuavisa.com/. La Compañía de Gráficos Nacionales (Granasa), que publica y dirige los periódicos Extra y Expreso, fue intervenida por la Superintendencia de Compañías, el 18 de febrero de 2026. Así lo indica el oficio número SCVS-DNGDA-2026-00355-O que es de carácter reservado. El artículo uno de ese documento “declara la intervención de la compañía GRAFICOS NACIONALES SA GRANASA, con el objeto de supervigilar la marcha económica financiera y propiciar la corrección de las irregularidades advertidas, a fin de evitar perjuicios a sus socios y/o terceros, por estar incursa en la causal prevista en el numeral 5, del Art. 354 de la Ley de Compañías, que requiere encontrarse en los casos referidos en los Art. 325 o 432 de la misma ley, (…)”.

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Expreso. La intervención de Gráficos Nacionales (GRANASA), empresa editora de los diarios EXPRESOEXTRA, por parte de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros ha generado fuertes reacciones en la ciudadanía ecuatoriana. En redes sociales y espacios de opinión, distintos actores han cuestionado la medida y la han interpretado como una decisión que trasciende lo administrativo y se proyecta sobre el ámbito político y mediático.

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¿Y quién va a salir a la calle?


Óscar Durán, El Tiempo. En los últimos años, hemos visto cómo la conversación pública se ha desplazado, casi por completo, hacia el comentario. No hablo solo de redes sociales, aunque ahí el fenómeno es más visible. Hablo de un ecosistema entero en el que cada vez más personas opinan sobre lo que otros dijeron, reaccionan a lo que alguien publicó y construyen audiencia a partir del eco.

Hoy hay influencers que comentan entrevistas, youtubers que analizan titulares, creadores que reaccionan a reportajes y opinadores profesionales que viven de explicar lo que otro periodista ya investigó. No está mal. La opinión es parte esencial de la democracia y del periodismo. El problema aparece cuando la balanza se inclina peligrosamente hacia un solo lado: cuando todos comentan, pero pocos salen a buscar.

El periodismo no nació para comentar el comentario. Nació para preguntar lo que nadie quiere responder. Para tocar puertas incómodas. Para contrastar versiones. Para encontrar documentos. Para salir a la calle.

En el aula, suelo insistir en una idea sencilla: no todo puede ser interpretación. Alguien tiene que producir los hechos verificables sobre los cuales luego discutimos. Alguien tiene que ir a una alcaldía a preguntar por la contratación, al barrio a hablar con la familia, al juzgado a revisar el expediente, al territorio a escuchar lo que no cabe en un hilo de X o en un video de 30 segundos.

Si el ecosistema se llena de opinadores que solo reaccionan a lo que otros investigaron, ¿qué pasa cuando nadie investiga? ¿Qué ocurre cuando el incentivo económico y simbólico está del lado del comentario rápido y no del trabajo lento?

El algoritmo premia la reacción inmediata, la indignación veloz, la sentencia tajante. Investigar, en cambio, es un acto silencioso y poco espectacular. Implica horas de lectura, llamadas que no contestan, viajes que no garantizan resultados. No es viral. No siempre da likes. Pero es la base sobre la que se construye todo lo demás.

Lo paradójico es que incluso los influencers más exitosos dependen de que alguien haga el trabajo duro primero. Reaccionan a una investigación judicial, a un informe de la Fiscalía, a un reportaje de un medio regional, a un hallazgo académico. Sin ese insumo inicial, no hay contenido para comentar.

Sin verificación, sin contraste y sin trabajo de campo, no hay periodismo. Hay ruido.


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El gobierno que quiere periodistas domesticados

 
María Sol Borja, periodista ecuatoriana.

Primicias. Ser periodista es una elección muy riesgosa en uno de los países más violentos del mundo. No solo por lo que la violencia acarrea, sino por algo quizá más corrosivo: la idea, cada vez menos disimulada, de que el poder quiere una prensa domesticada. Una prensa que se limite a amplificar su voz. Que no incomode. Que no pregunte. Que no contraste. Que aplauda. O que calle. Por eso los lineamientos que salieron del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas no deberían leerse como un desliz producto del desconocimiento de cómo opera el periodismo, ni mucho menos como una “guía para organizar coberturas”, como intentan venderlo. No. Lo que esos lineamientos revelan -sin ninguna sutileza- es un intento por institucionalizar una lógica peligrosa: que el Estado, desde sus aparatos armados, decida quién puede informar y quién no.


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miércoles, 18 de febrero de 2026

Periodistas y comunicador@s a reinventarse sin renunciar convicciones y principios

Fernando García, Utopía Comunicaciones y Gissela Dávila, directora de Ciespal.

Utopía Comunicaciones. En esta entrevista, Gissela Dávila, directora de CIESPAL, reflexiona sobre el futuro del periodismo y la comunicación en la era digital. ¿Están las universidades formando profesionales para el presente o para el pasado? Hablamos sobre redes sociales, algoritmo, ética, libertad de expresión y la urgente necesidad de actualizar la enseñanza de la comunicación sin renunciar a principios y convicciones.


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Vanessa de la Torre: 'El periodismo se me quedó corto para contar esta historia de amor y pandemia'

 
Vanessa de la Torre, en Bogotá, el 12 de febrero. Foto de Chelo Camacho.

Juan Estaba Lewin, El País. Por décadas, la periodista Vanessa de la Torre (Cali, 48 años) ha narrado guerras, elecciones y tragedias. Ahora ha cruzado una frontera que ella misma describe como “un precipicio”: la ficción, con su novela El olor del fin del mundo (Grijalbo). En medio de la pandemia, sintió que el periodismo -con sus límites de veracidad- ya no le bastaba para contar toda una historia. “Las fronteras del periodismo son las fronteras de la verdad”, dice. La directora del programa Dos Puntos explica en una charla con EL PAÍS que el texto sí inició con su trabajo como periodista, a partir de distintos reportajes que hizo sobre el covid-19: el encierro y sus efectos, el primer caso en Colombia, las familias empobrecidas que ponían pañuelos rojos en sus ventanas para señalar que sufrían hambre. “Todo lo que escribo sobre la pandemia realmente ocurrió: la tragedia, los muertos, la lucha en las unidades de cuidados intensivos, la forma como la muerte cambió la tecnología, cómo se atravesó nuestra cotidianidad”, resalta. “En medio de todo eso me cuestiono cómo hacer para que no quedaran solamente en los reportajes publicados. Y elijo un libro, porque lo único que creo que es inmortal realmente son los libros”, cuenta.


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