jueves, 15 de octubre de 2026

El Periodista (Paulina Parga)

Paulana Parga, antautora.

Paulina Parga. Paulina Parga es una cantautora que combina folclor, jazz y pop alternativo; su música contiene letras llenas de nostalgia y melodías envolventes. En sus canciones habla desde temas personales hasta de problemáticas sociales. Se ha presentado en reconocidos escenarios de México, Estados Unidos y España. Se graduó de la Licenciatura en Música en Berklee College of Music (Boston , MA, EUA); es miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de México. Entre los premios y reconocimientos que ha obtenido destacan la Beca María Grever (2017), el Concurso de Composición de Canción Popular IBERMÚSICAS (2018), el programa APOYARTE QUERÉTARO (2019); y durante el 2020 estuvo becada como compositora en el programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Actualmente estudia un Máster en Producción Musical en Berklee Valencia, España y se encuentra produciendo un nuevo material discográfico.


***

El periodista (Música)

 


***

50 canciones sobre periodismo


Carson McQueen, https://discover.hubpages.com/. Recuerdo estar sentado en una sala de redacción, viendo a los reporteros armar historias como si armaran un rompecabezas con piezas faltantes. Sonaban los teléfonos, tecleaban sin cesar, alguien maldecía a una fuente obstinada que se negaba a declarar. No era glamuroso. No era una noble cruzada por la verdad envuelta en idealismo. Era desordenado, caótico y a menudo ingrato. Pero era trabajo real: rebuscar entre el ruido para encontrar algo sólido, algo que importara. El periodismo, en la práctica, no es la lucha poética que algunos imaginan. Es más bien como intentar pescar con las manos desnudas, sabiendo que la mitad se escapará antes de que puedas sujetarlo bien.

Las canciones sobre periodismo no siempre se centran en el trabajo en sí. A veces, capturan la sensación de perseguir una noticia, la paranoia de sentirse vigilado, el agotamiento de seguir el ritmo incesante de las noticias. Algunas tratan directamente sobre los reporteros, describiendo sus vidas con detalles precisos: acreditaciones de prensa, plazos de entrega, manos manchadas de tinta. Otras se distancian y observan la maquinaria mediática desde fuera, señalando sus fallos, su influencia, su poder para moldear nuestra visión del mundo. Algunas incluso difuminan la línea, haciendo que uno se pregunte si el cantante es el periodista o el sujeto, quien cuenta la historia o quien intenta escapar de ella.

Las mejores canciones de este género no solo reconocen la profesión, sino que encarnan su energía, su urgencia, su importancia. Reflejan los altibajos de recopilar información, decidir qué es relevante y tratar de darle sentido a todo antes de que se seque la tinta. Aquí presentamos algunos de los ejemplos más impactantes.


***

miércoles, 14 de octubre de 2026

La nueva carrera de Periodismo de la UCE en los medios de comunicación


Radio América/. El profesor MSc. Marcel Merizalde, director de la Carrera de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social (FACSO-UCE), participó en una entrevista en Radio América, donde compartió información sobre la nueva oferta académica de la Universidad Central del Ecuador.

Durante el diálogo, abordó la importancia de la formación de nuevos profesionales del periodismo y el papel de la academia en la preparación de comunicadores capaces de responder a los desafíos actuales del ejercicio periodístico.

La nueva Carrera de Periodismo representa una oportunidad para quienes buscan formarse en una profesión fundamental para la sociedad, la información y la construcción de una ciudadanía crítica.

La FACSO-UCE continúa proyectando su oferta académica y fortaleciendo su presencia en los espacios de diálogo público.


***

¡Vale la pena!!!

 
Roque Monassa.


***

La UCuenca y la primera piedra

 
Xavier Zavala Egas, columnista de Espreso.

Xavier Zavala Egas, https://www.expreso.ec/. El 7 de octubre, el presidente Noboa llegó al campus de la Universidad de Cuenca para colocar la primera piedra de la residencia estudiantil Casa U. Obviamente, y al mejor estilo hollywoodiense al que nos tiene acostumbrado cualquier funcionario de tercera categoría, no se diga el presidente, que para comerse un bolón de verde hace un perímetro de seguridad de una cuadra, con patrulleros, carros de seguridad y etcéteras. Ahora, el dispositivo montado alrededor y dentro de la U de policías y militares, dio la impresión de una invasión.

Además, candidatos oficialistas aprovecharon la escena usando la universidad como vitrina o propaganda electoral. La respuesta estudiantil fue un plantón. En democracia, protestar frente al poder no es delito, es rebeldía. Finalmente, los estudiantes denunciaron gas pimienta y empujones cuando la caravana se retiraba.

De ese desorden quedó una imagen, el profesor, Santiago Rosano en el suelo, y de esa imagen salió una sentencia. La ministra de Educación pidió públicamente que la universidad tome medidas disciplinarias y “separe al señor que funge como docente”.

La señora dictaminó por redes sociales, rematando con que: el sistema superior “no puede seguir siendo espacio para gente que daña a nuestros jóvenes”. Al menos al griego Sócrates, el filósofo, no el futbolista brasileño -por si acaso alguna confusión de los morados- acusado de corromper a la juventud, se lo sometió a un juicio. Ahora no, simplemente se dictó un fallo por redes sociales.

Pero, por último, concedámosle la impulsividad a la ligera condena lanzada a los cuatro vientos. Lo que sí no sale fácil es que ella es Ministra de Educación y, por lo tanto, no gobierna la educación superior. Las universidades tienen su propia ley y su régimen disciplinario corresponde a sus órganos, me refiero al CES, que no ha dicho ni pío hasta el sol de hoy, martes 13.

El pedido no tiene valor jurídico, es de una incompetencia total. Mas, si lo vemos como presión política tiene todo el sentido. El mensaje real no era “aclaren lo ocurrido”, sino “si se oponen, habrá castigo”.

Ahora bien, el tema nada tiene que ver con la libertad de cátedra, el docente no estaba enseñando ni investigando. Estar en un plantón es ejercer los derechos de expresión, reunión y manifestación, y que el aludido sea extranjero constitucionalmente no cambia nada.

Obviamente, siendo un caso político y en plena época electoral, el libreto debía escalar. A quien la ministra se refirió diciendo un “señor que funge como docente”, un bienmandado de la bancada oficialista lo llama en X terrorista y quiere deportarlo, con base en la Ley de Movilidad Humana como amenaza a la seguridad pública y a la estructura del Estado. O sea, si un profesor tirado en el suelo amenaza la estructura del Estado, ciertamente que el problema no es el profesor.

El rector, sin nombrar a la ministra, convocó a un diálogo, reclamó “respeto e independencia para la deliberación”, y anunció que cualquier medida la decidirá el Consejo Universitario. Igual, docentes y estudiantes de la U Cuenca, el FUT Azuay y la UNE nacional están a la expectativa.

Se han dicho frases como: “La protesta en la universidad fue la consecuencia de las acciones del presidente que ustedes trajeron acá. Esa es la consecuencia, decana". “Rector, el tema aquí son 400 militares, tanquetas, heridos, una fuerza desproporcionada y que el protocolo falló".

La Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos del Ecuador denunció presuntos actos de hostigamiento contra el docente Santiago Rosano y Mauricio Ochoa, presidente de la FEUE de la UCuenca, tras las protestas. “La universidad ha perdido mucha vocería frente a lo que está pasando en el país". “El rector que tenemos ahorita no contribuye mucho".

Ciertamente que al gobierno le tocaba poner la primera piedra, pero… no arrojarla.


Silencio

 
Carlos Alberto Reyes Salvador, columnista de Expreso.

Carlos Alberto Reyes Salvador, https://www.expreso.ec/. Lejos quedó el frenético tecleado de las máquinas de escribir, el incesante timbre de los teléfonos, el humo de los cigarrillos suspendidos sobre ceniceros improvisados. Atrás quedó aquella sala de redacción donde las cuartillas se acumulaban junto a las tazas de café frío, a donde los periodistas regresaban de la calle con una libreta llena de apuntes; los fotógrafos revelaban sus imágenes mientras los editores discutían un titular. Los correctores perseguían erratas y los operarios preparaban la impresión. Afuera dormía la ciudad. Adentro, el cansancio cedía ante la urgencia de cerrar la edición. Y cuando una noticia cambiaba el curso de la noche, el grito de “¡Paren las máquinas!” devolvía a todos a sus puestos para incluir alguna primicia.

Ya no se escucha el estruendo de las rotativas, donde la tinta encontraba el papel y miles de ejemplares emprendían su viaje hacia quioscos, esquinas y hogares. Al amanecer, los voceadores anunciaban las noticias. El periódico entraba en las casas, acompañaba el desayuno, pasaba de mano en mano y abría conversaciones. Había algo entrañable en desplegar sus páginas, reconocer una firma y detenerse en una fotografía. Era nuestro encuentro con el mundo.

Hoy, ese sonido ya es historia. La imprenta se ha apagado. Queda el silencio. El viernes 9 de octubre, EXPRESO lanzó su última edición en papel, cerrando así una tradición de 53 años, dejando una ausencia que muchos lectores sentiremos. Despedir sus páginas también significa despedir un ritual entrañable.

Ese sentimiento merece un homenaje a quienes hicieron posible cada edición. A los reporteros que salieron a buscar respuestas, a los fotógrafos que supieron mirar, a los editores y correctores que cuidaron cada palabra. A los trabajadores de la imprenta, distribuidores y vendedores que enlazaron la redacción con sus lectores. Detrás de cada ejemplar hubo manos, desvelos y familias. Su esfuerzo queda inscrito en la historia del Diario y en la memoria de quienes lo recibimos.

Me honro en ser columnista de EXPRESO. En sus páginas he encontrado una tribuna para compartir ideas y participar en una conversación que nos pertenece a todos. Agradezco esa confianza y la posibilidad de escribir junto a voces diversas. Un espacio de opinión adquiere valor cuando invita a pensar, admite diferencias y respeta la inteligencia del lector.

La edición digital lleva consigo esa herencia y en cada pantalla seguirá siendo necesario investigar, contrastar, escuchar y explicar. El vínculo con los lectores se renovará con cada noticia verificada, cada historia bien contada y cada columna que abra una reflexión.

Los 53 años de EXPRESO van más allá del papel. Viven en su archivo, en sus periodistas y en la confianza de sus lectores. Acompañarlo en esta etapa es una forma de agradecer lo recibido y de sostener una conversación que sigue abierta. Su futuro se escribirá con el rigor, la independencia y la vocación que lo animan.

Las rotativas han quedado en silencio. Que la voz de EXPRESO no se silencie jamás.


***