Las redes sociales representan un flujo constante de contenidos a nuestro alcance (Llibert Teixidó).
Francesc Bracero, La Varguardia. ¿Cuáles son las consecuencias de dar prioridad a las teorías conspirativas y a la incitación a la violencia simplemente por las altas tasas de interacción? ¿Cuáles son las consecuencias de no solo tolerar, sino recompensar, los contenidos que socavan la confianza pública y las vacunas que salvan vidas? ¿Cuáles son las consecuencias de ver cómo miles de usuarios se unen a grupos extremistas y luego perpetuar un algoritmo que recomienda aún más? Este enfoque tiene un coste: la polarización, la pérdida de confianza y, sí, la violencia. Una catástrofe social”. Quien se pronuncia así no es un político ni un activista contra las tecnológicas, sino una de las personas más influyentes de Silicon Valley: Tim Cook, consejero delegado de Apple.
Hace cinco años que el alto directivo de una de las compañías tecnológicas más importantes del mundo se pronunció contra el modelo de negocio de muchas redes sociales y denunció en un discurso online ante la conferencia europea Computers, Privacy & Data Protección (CPDP-Ordenadores, privacidad & protección de datos) que “un ecosistema interconectado de empresas y corredores de datos, proveedores de noticias falsas y traficantes de división, rastreadores y vendedores ambulantes que solo buscan ganar dinero rápido está más presente que nunca en nuestras vidas”. Desde entonces, las consecuencias que describe Cook se han mantenido presentes y agravado en nuestras sociedades.
Apliquemos el diagnóstico de Cook a los adolescentes, en un periodo de desarrollo mental hacia la vida adulta, frente a una industria que pone a un ejército de psicólogos al otro lado de la pantalla para intentar captar su atención a toda costa. De ahí han surgido los debates que han llevado a que Australia aprobara en noviembre pasado la prohibición de acceso de los menores a las redes sociales, mientras que Francia, Portugal y España han iniciado el mismo camino.
Las plataformas que se utilizan para el intercambio comunicativo entre las personas deben proteger también a quienes son más vulnerables. La historia de redes como Facebook, Instagram o X demuestra que la autorregulación no funciona. Libros como Los irresponsables (Península), de Sarah Wynn-Williams, o Los ingenieros del caos (Oberon), de Giulano da Empoli, demuestran la necesidad de poner cotos en lo que que representa un serio problema de salud mental pública.
Desde el discurso de Cook ha aflorado una tecnología que ha agravado algunos de los efectos nocivos que ya tenían algunas de las publicaciones que se hacían virales en la redes sociales.
La inteligencia artificial generativa, que despegó en noviembre del 2022 con ChatGPT, es hoy una fuente constante de imágenes y vídeos falsos (denominados deepfakes ) en los que se representa con una exactitud apabullante y de forma ficticia a personas en situaciones en las que nunca han estado. Es reciente la crisis de los desnudos falsos y el contenido pedófilo que llegó a generar la IA Grok de la red social X.
La fuerte presión social y las investigaciones de las autoridades, como la iniciada por la Comisión Europea en aplicación de la ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés), han llevado a una plataforma que tiene una laxa moderación de contenidos a fijar algunas líneas rojas contra la ilegal e ilícita producción de imágenes que atentan contra la dignidad y la privacidad de las personas.
El periodismo no puede ser ajeno A los grandes debates que se producen en sus sociedades y tiene que proponer solucionesEl periodismo no puede ser ajeno a uno de los grandes debates que se producen en el seno de sus sociedades y tiene que proponer de forma proactiva algunas soluciones. En noviembre del 2024, La Vanguardia anunció que abandonaba la red social X, propiedad de Elon Musk. El editorial del diario sobre esta decisión apuntó a la progresiva presencia en X de “material tóxico, fruto en buena medida de la labor selectiva de los algoritmos y los bots, cuya intervención define criterios y atenta a menudo contra los derechos humanos, mediante mensajes xenófobos, misóginos y discriminatorios, apostando por la polarización y la confrontación”. Dada la atención de la plataforma “a teorías de la conspiración, bulos y mentiras que abonan la desinformación”, se señalaba que estar en ella era participar en un sistema tóxico.
La decisión de La Vanguardia de abandonar X “está relacionada con su vocación periodística -solo limitada por el afán de publicar únicamente información veraz y contrastada-. También con su convicción de que debe mantener una línea editorial en la que la ocasional coincidencia con ciertos intereses políticos o económicos no obstaculice nunca la defensa de los derechos humanos y de las libertades propias de una sociedad democrática”, señaló en su artículo editorial.
Apenas unos días antes, uno de los referentes del periodismo independiente europeo, el diario The Guardian , había dado el primer paso. Después de La Vanguardia siguieron otros diarios de referencia europeos, como Le Monde , o incluso medios estadounidenses como las cadenas NPR y PBS. La misma medida tomaron otras instituciones, del Ayuntamiento de Barcelona a la Universitat de Barcelona, y entidades como Greenpeace o Ecologistas en Acción.
En el mundo de las redes sociales alternativas, hay pocas que mantengan determinados compromisos éticos por encima del máximo beneficio económico. Numerosas personas que han trabajado en ellas explican testimonios reveladores sobre cómo actúan estas plataformas. Hay una literatura abundante, pero el libro de Wynn-Williams es una de las mejores piedras de toque para entender cómo funciona Meta-Facebook. La explosión de indignación por los contenidos de X llevó a la salida de medios de comunicación, entidades, instituciones e incluso personalidades como el escritor Stephen King o la actriz Jamie Lee-Curtis.
La situación de X condujo a muchos a probar en Bluesky, una red del mismo tipo. Se parece tanto a simple vista que cuesta distinguirla. La gran diferencia para el público es que es muy fácil segmentar lo que se quiere recibir, y que el algoritmo no propone contenido tóxico –al menos, por ahora– para ganar interacciones, tiempo de visualización y, como apuntaba Cook, polarización y violencia. En estos momentos, Bluesky tiene más de 41 millones de usuarios, con un aumento de casi el 60 % a lo largo del 2025. Entre las cuentas que tienen más seguidores en esta red está la congresista demócrata estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, la única que tiene más de dos millones de seguidores, el actor Mark Hamill ( Star wars ) y Stephen King. La popularidad de esta red está todavía lejos de la de X de Elon Musk, pero mientras esta ha perdido 15 millones en un año, Bluesky ha crecido en un número similar.
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, se dejó ver hace unos meses en una presentación con una camiseta oscura que llevaba por lema “Aut Zuck aut nihil”, un mensaje en latín que se inspiraba en el mismo que clamaron las tropas de Julio César, “Aut Caesar aut nihil (o César, o nada)” después de que cruzaran el Rubicón como último paso para llegar por la fuerza a Roma y provocar la huida de sus detractores. El fundador de Facebook/Meta utilizó su propia versión de la consigna absolutista, también empleada siglos después por otro César, este apellidado Borgia. Unos días después de la exhibición de Zuckerberg, la fundadora de Bluesky, Jay Graber, le respondió con una camiseta muy parecida, pero con otro lema en latín muy distinto: “Mundus sine caesaribus (un mundo sin césares)”.
La verificación de hechos y la información contrastada son las herramientas del periodistaLa anécdota de las camisetas revela los dos mundos ante los que todos nosotros jugamos frente a las redes sociales. El periodismo se enfrenta a nuevos retos, como luchar para que los bulos y la desinformación no prosperen. La verificación de hechos y la información contrastada son nuestras únicas y valiosas
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Martin Baron, periodista de Estados Unidos.
A sus 71 años, y tras 45 en el oficio del periodismo, vive retirado desde el 2021 del frenesí que supone estar al mando. Fue el director de tres diarios -Miami Herald , Boston Globe y The Washington Post- en los que consiguió éxitos y acumuló premios Pulitzer.
Su cumbre fue verse reflejado en el cine, en Spotlight , del 2015 y ganadora del Oscar a mejor película. El actor Liev Schreiber hizo de Martin Baron en este filme que relata la cobertura que en el 2003 realizó el Globe sobre el escándalo de los abusos sexuales en la poderosa Iglesia católica de Boston.
Desde el 2012 hasta su jubilación (palabra poco adecuada porque ha escrito un libro y no para de dar conferencias y cursos), comandó la redacción del Post , con casos tan notables como el espionaje global que desveló Edward Snowden, y el paso de la propiedad de ese diario de la mítica familia Graham al multimillonario Jeff Bezos.
¿Echa de menos la redacción?Extraño a la gente. Pero ya sabes que la naturaleza del periodismo ahora con internet, y sin duda con Donald Trump, no es solo 24/7, sino que es 24/7 cada minuto. A mi edad no quiero trabajar cada minuto de cada día.
Dirigió tres diarios, el primero en el 2000, por lo que ha vivido el tránsito del papel al digital.No creo que el papel vaya a ser un factor importante, ya no lo es. Vivimos en un mundo digital y todo esencialmente será digital, lo que significa que habrá diferentes maneras de comunicación. La comunicación ha cambiado y continuará evolucionando. La manera como explicamos historias va a cambiar y la manera con la que comunicamos con el público ya ha cambiado.
¿Cuál es el rumbo?Estamos viendo el uso de vídeos cortos, podcasts. Observamos la desintegración de las grandes instituciones mediáticas, por lo que hay más jugadores. Cualquiera puede ser un medio de comunicación. Que cualquiera lo sea no significa que sea un buen medio ni que sea fiable. Vamos a ver más de esto y la forma en que están estructuradas las organizaciones de noticias. Incluso las organizaciones institucionales van a cambiar. Y ya estamos viendo muchas más instituciones que no abarcan todos los ámbitos ni intentan abarcarlo, sino que están muy especializadas por temáticas.
Cualquiera puede ser un medio de comunicación; que cualquiera lo sea no significa que sea fiable”Y las conspiraciones...Esta es otra materia. Hay medios que se dedican a difundir información errónea o desinformación para lograr sus propios objetivos personales, comerciales o políticos. Aquí no hay mucha lealtad a los hechos, o ninguna, porque su meta es ganar dinero, mejorar profesionalmente o promover algún objetivo político.
A esto se une, y de forma irreversible, la IA.Sí, superponiéndose a todo eso se encuentra la inteligencia artificial generativa, que será una poderosa herramienta para hacer buen periodismo, pero también un instrumento para difundir desinformación y generar imágenes falsas o vídeos. Va a ser un momento difícil para ganarse la confianza del público porque no será capaz o tendrá mucha dificultad para distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso. Por lo tanto, lo único que haces es confiar en qué dicen miembros de tu grupo político con el que tú te identificas.
En su libro Frente al poder , donde relata su etapa en el Post , reflexiona que hay periodistas que siguen de duelo por aquella época.
Crecí en el mundo de la imprenta. Tenías tiempo para trabajar en tus historias, no había demasiada competición, ni una competencia ilimitada como la que hay en la actualidad. Cuando eso empezó a deteriorarse, lamenté la desaparición del periodismo tradicional y el tipo de trabajo que éramos capaces de desarrollar.
Va a ser difícil ganarse al público porque, con la IA, no será capaz de distinguir entre lo verdadero y lo falso”
Eso es ser preso del pasado.Llegué a la conclusión de que necesitaba dejar de estar de luto y encontrar la manera de practicar buen periodismo en este otro entorno. Ocurre igual cuando muere un familiar o un amigo. Hay un periodo de duelo, pero has de continuar viviendo el resto de tu vida de la mejor manera posible. Esto es aplicable al periodismo. Hemos de seguir viviendo nuestra profesión de la mejor manera que podamos y esto está siempre cambiando. Vivimos una época en la que el panorama mediático se caracteriza por la inestabilidad. Es como la industria tecnológica, siempre cambiando. Hoy nos parecemos mucho a la industria tecnológica. Hace tres años ni siquiera hablábamos de la IA y ahora es sobre lo que todo el mundo quiere hablar.
Una mutación veloz.La IA muestra la rapidez de los cambios. TikTok no es tan viejo y vino como un desafío a Facebook y a otras plataformas como Instagram. Reta a todas con vídeos cortos. No existía antes, pero siempre habrá estas nuevas formas de comunicación. Las personas que no pueden afrontarlo, que no pueden adaptarse o no quieren, no deberían dedicarse al periodismo. Siempre digo que ese no es tu campo si no puedes afrontarlo. Tenemos que aceptar esta realidad y hallar la manera de hacer periodismo de calidad en este entorno tal como es, no como nos gustaría que fuera ni como solía ser.
Al llegar Bezos al Post , no le agradó su afición por la métrica ni la agregación de noticias.No me gustaba que otros agregaran nuestro contenido.
¿Una lacra?Tenemos que aceptarlo. Busquemos la manera de hacerlo. Hay una persona online que cuelga vídeos que duran normalmente 30 segundos, tal vez un minuto, que tiene 4,7 millones de seguidores. Lo que hace en esos vídeos es agregar noticias. Lee los diarios tradicionales y entonces cuelga breaking news “ importantísimos”.
“Cambia la distribución de la información, pero el valor fundamental debe seguir siendo la verificación de hechos”Requiere poco esfuerzo.
Debemos trabajar con esto y no ser desdeñosos. Fallamos con la revolución digital, particularmente en los años 2007, 2008 y 2009, cuando se introdujo Facebook, se creó el iPhone, cuando Google se convirtió en el mecanismo de búsqueda dominante. Fuimos lentos, torpes, tercos, estúpidos. Hoy no podemos ser ninguna de esas cosas, necesitamos ajustarnos porque sería de estúpidos volver a hacer lo mismo.
Pero lo que hacen esos sitios en internet es una canibalización.Son parásitos porque todos dependen de los medios tradicionales. Si muere lo que están atacando, no podrán hacer lo que hacen. Las respuestas que te da la IA vienen de la información tradicional. La tecnología depende mucho de ese periodismo tradicional.
¿Cuál es su consejo?
Adaptarse. Mira The New York Times . En el 2009 la gente decía que iba al fracaso como empresa, que estaba a punto de quebrar. Pero recibieron un préstamo de 250 millones de dólares. Disponían de un plan de innovación y sistemáticamente cambiaron su trabajo y funcionó. Todo lo que hacen, la mayor parte, es digital. No se trata de un simple trozo de papel, porque todas sus iniciativas son digitales. Usan mucho los vídeos cortos y prestan mucha atención a cómo distribuir y difundir su trabajo en las redes sociales. Los que dijeron que Buzzfeed prevalecería sobre el Times se equivocaron. The New York Times se recuperó, como nosotros en el Post , que hicimos muchas cosas digitales con éxito y que nos dieron seis años consecutivos de rentabilidad. La cuestión era cómo hacer esto y mantenernos fieles a nuestros valores fundamentales.
¿A qué se refiere?El primero de nuestros valores fundamentales es la verificación. Asegurarnos de que las cosas sean realmente ciertas. Hemos de cambiar la forma en la que distribuimos la información, pero debemos mantener esos valores. La veracidad de la información no es un problema solo para la prensa, es un problema para la democracia y para el progreso humano básico.
Martin Baron anunciando a la redacción del 'Boston Globe' que abandona la dirección Byun, Yoon S. Globe Staff
Resulta complejo con un presidente que utiliza los hechos de una manera tan volátil.Hay médicos en este país que prescriben a sus pacientes que eviten las noticias. Pero hay muchos lectores. Es posible tener éxito en un entorno como ese. Trump y sus aliados políticos son muy hábiles en el uso de los medios digitales, en su aprovechamiento. También tenemos que encontrar la manera de aprovecharlos y combatir el fuego con fuego. Hemos de hacer nuestro trabajo de investigación, una cobertura profunda. Es importante que siempre exijamos responsabilidades a esas personas.
Criticó severamente a Bezos porque prohibió publicar en el 2024 un editorial a favor del voto para Kamala Harris.Fue un error grave. Envió una mala señal. Temeroso de que Donald Trump buscara vengarse por la cobertura informativa del Post , canceló el respaldo editorial a Kamala Harris. Eso ahuyentó a cientos de miles de suscriptores. Desde entonces, declaró que las páginas de opinión solo incluirían comentaristas alineados con su ideología, una decisión intrínsecamente antidemocrática. Y luego, por supuesto, se acercó a Trump de tantas maneras ofensivas, desde aparecer en el escenario en la toma de posesión, hasta pagar un precio exorbitante por el supuesto documental Melania y comprar los derechos de la serie de televisión de Trump, The Apprentice . Causó un perjuicio para la gente que trabajaba y sigue trabajando, y también a la democracia.
“Con los despidos anunciados, Bezos trata de no perder más dinero con el ‘Post’”Muchos ya no trabajan tras el despido este mes de más de 300.No veo realmente esto como una rendición ante el poder. Bezos trata de no perder más dinero con el Post . El problema es que él y el editor que nombró son en gran medida responsables de cuánto dinero se está perdiendo. Durante años no han logrado articular ninguna estrategia coherente para aprovechar los enormes activos del Post –incluida su sólida marca y su personal talentoso– mientras se adaptaban a los cambios drásticos en el consumo de noticias e información. Y Bezos tomó decisiones que hicieron que los problemas financieros fueran aún peores. Su comportamiento señala su dependencia de Trump.
¿Un mensaje positivo para este periodo de transformación?Mientras tengamos democracia, tendremos periodismo, puesto que siempre existirá la necesidad de que el público esté informado. La función del periodismo es proporcionar al público la información que necesita y merece conocer para que la ciudadanía pueda formar su propia opinión.