lunes, 12 de octubre de 2026

Diario HOY ya está en las manos de los quiteños desde este 12 de octubre

 
Tres ciudadanos leen la primera edición impresa de Diario HOY, luego de 12 años, el 12 de octubre de 2026.

Andrés Salazar, Hoy. "¿El Hoy volvió? ¡Qué lindo!", fue la reacción de un hombre en el Centro Histórico de Quito al recibir la edición impresa de Diario HOY, la mañana de este 12 de octubre de 2026. Este es uno de los 10 puntos donde se entrega la versión física del diario.

El primer ejemplar impreso salió 12 años después de que el medio de comunicación cerró en 2014.

"¡Volvimos, que duren mil años!", dijo Luis, un ciudadano que recordó con añoranza al Dario HOY. Al ver el ejemplar impreso, dijo que le recordó a sus padres, con quienes leía las páginas de este periódico.

Ramiro Gómez también recibió con sorpresa la primera edición del diario. Llegó desde Oyambarillo, una comunidad del nororiente de Quito, para realizar unos trámites municipales.

“Yo era muy seguidor de cada edición del HOY. Había un ancianito que entregaba en Yaruquí. A veces dejaba de comer para poder comprar el periódico”, contó con nostalgia al ver nuevamente un ejemplar físico.

La misma sensación tuvo Elsa, quien recordó con añoranza la edición impresa que compraba cada día, así como la revista que se entregaba el fin de semana: La Cometa.

“Qué bueno, la ciudad ya necesitaba su periódico, ya le leí un poco y las notas de economía me encantaron, no sabía esto que leí”, agregó.

Mientras las calles mojadas del aguacero que duró hasta la madrugada empezaban a secarse con el sol mañanero de este lunes, las personas que caminaban apuradas a sus diligencias tomaron unos segundos para apreciar la noticia: El Hoy volvió.

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La trampa de un periodismo sin preguntas


Gustavo Abad Ordónez, Siente la FACSO. A veces mis alumnos, llevados por el fetichismo de la rapidez en estos tiempos, me piden una definición “pero cortita, profe” de periodismo. Suelo echar mano de una que he interiorizado a lo largo de mis años de oficio y de docencia. El periodismo, les digo, no es otra cosa que el ejercicio incesante de la pregunta. Es que, si algo nos define como seres humanos, es nuestra capacidad de interrogar al mundo que nos rodea, porque la vida misma tiene una naturaleza interrogativa.

Los profetas de los algoritmos, en cambio, promueven lo contrario. No se preguntan acerca de los proyectos de dominación que están detrás de esta industria, ni sobre las condiciones de producción de las respuestas, ni sobre sus efectos en los procesos cognitivos. Alientan, más bien, una actitud religiosa, en tanto ausente de crítica, respecto de la inteligencia artificial. Como productos de la razón instrumental, los algoritmos tienen una naturaleza asertiva, matemática. De otro lado, el pensamiento social y humanístico, del cual se nutre el periodismo, ha sido y sigue siendo la más valiosa herramienta para la indagación y la comprensión del mundo.

Pero volvamos al tema de las preguntas con que inicié este texto. Se inaugura la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación Social (Facso) de la Universidad Central del Ecuador (UCE) con el papelón bastante difundido en las redes de sentar en la mesa directiva a la asambleísta Jhajaira Urresta, conocida por su alineamiento con el gobierno de Daniel Noboa, que ha profundizado la persecución a periodistas, estudiantes, líderes sociales y toda persona que lo cuestione. Flagrante contradicción, pero no la única.

La persona que ocupa el cargo de director de la nueva carrera propone, a juzgar por su intervención, reemplazar la naturaleza interrogativa del periodismo por una dudosa experticia en algoritmos. Me pregunto: ¿hay algo más funcional al poder y a sus proyectos de dominación que tratar de extinguir el fundamento principal del periodismo, como es la práctica de la pregunta?

Si hay algo que los servidores del poder odian y temen a la vez, son las voces que los interpelan. Eso explica por qué durante la transmisión en línea de la inauguración de la carrera de Periodismo los organizadores bloquearon la función de comentarios. ¿Se puede hablar de periodismo desde una posición que privilegia la unilateralidad de la comunicación en contra de la pluralidad de voces, que es su mayor riqueza?

Parece un error, pero me temo que no lo es. Solo vislumbro dos explicaciones: o las personas encaramadas en la conducción de la facultad y la nueva carrera desconocen los fundamentos del periodismo o simplemente revelan que entre la libertad de expresión y la censura apuestan abiertamente por la segunda. Si fuera la inauguración de una fábrica de ladrillos, tampoco se justificaría, aunque se entendería. ¿Pero iniciar una carrera de Periodismo censurando a las audiencias?

Bueno, dejemos atrás ese lamentable acto en el que, sin quererlo, me detuve demasiado.

Quiero decir que, pese a todo (a pesar de usted, diría Chico Buarque), las y los estudiantes de la nueva carrera de Periodismo llegan a un laboratorio viviente, a un terreno abonado para aprender el ejercicio crítico de la pregunta. Digo, si es que acaso los dejan. Si logran eludir la trampa algorítmica en que los quieren meter, podrían preguntar cosas como:

¿Por qué ocupa la dirección de la nueva carrera una persona que no puso una sola letra en el proyecto, mientras que el principal gestor de la carrera, que lideró su construcción de principio a fin y logró su aprobación en el Consejo de Educación Superior (CES), ha quedado marginado y todo su trabajo intelectual invisibilizado para beneficio de otros?

Entonces constatarán que una pregunta lleva, irremediablemente, a otra y querrán saber:

¿Por qué en varias facultades de la UCE, entre ellas la Facso, se nombraron y se mantienen autoridades en total contradicción con lo que establecen el Estatuto Universitario y el Reglamento de Elecciones, así como el principio de respeto al mérito académico?

Si tienen suerte y no los callan antes, podrían seguir preguntando:

¿Por qué el rector de la UCE no responde a una carta pública enviada por la Federación de Asociaciones de Profesores de la Universidad Central (FAPUC) en la que los representantes gremiales señalan temas de enorme preocupación como la vulnerabilidad de las y los docentes por contrato, la sobrecarga laboral, el clima laboral adverso, el abuso de poder, la violencia psicológica, entre otros, que en cualquier lugar harían saltar las alarmas? Yo diría que falta la pregunta tan eludida sobre violencia de género y acoso sexual, especialmente contra las estudiantes.

Las y los estudiantes de la nueva carrera de Periodismo comenzarán entonces a desbrozar el camino hacia la esencia del oficio: la pregunta incómoda. Y entenderán que la respuesta no está en los algoritmos, sino escondida en la trama y el abuso del poder, y que ese poder lo ejercen personas con nombres y apellidos, y que la misión del periodismo es revelar aquello que alguien, justamente desde una posición de poder, no quiere que se sepa.

Cuando lleguen a ese punto, no tendrán salvación, porque habrán entendido que el periodismo no lo ejercen las máquinas ni los algoritmos, sino las personas que dudan, que interrogan la realidad y construyen la información y los relatos sabiendo que el periodismo siempre será un intento fallido de atrapar la complejidad de la vida, porque está hecho por seres con sangre y nervio, por tanto, con humanos límites.

Para entonces ya no podrán renunciar a la pregunta, como quieren los profetas de los algoritmos. Y tendrán miedo, no de preguntar, sino de callarse. Tendrán terror, no del poder y sus represalias, sino de usurpar el trabajo intelectual de otro. Entonces serán periodistas con pensamiento crítico y profundo, el único que sirve para este oficio.

Por favor, no los confunda usted con diseñadores de prompts.


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Santiago Aguilar Morán, Siente la Facso. Para inaugurar una carrera de Periodismo, sobran candidatos: un reportero con treinta años de calle, una editora que sostuvo una investigación bajo presión y amenazas, el autor o autora de un gran libro sobre el oficio. La FACSO eligió a una asambleísta que vota con el gobierno.

Jhajaira Urresta aclaró en el acto que ella no pertenece al oficialismo. En el papel es cierto. Figura como independiente desde que dejó la Revolución Ciudadana en julio de 2025. Desde entonces vota con la bancada oficialista y preside un grupo parlamentario gracias a esos votos. Es un cargo que se parece bastante a un encargo, o a un pago, o a ese regalito que se le da a quien se portó bien, obediente. La independencia, así ejercida, es una militancia que se ahorra el carné.

El gobierno al que acompaña intervino en febrero la empresa que edita Expreso y Extra. Periodistas Sin Cadenas cuenta 767 ataques contra periodistas y medios entre 2022 y junio de este año. A ese paisaje la Facultad de Comunicación le puso mantel, micrófono y arreglo de rosas, el mismo día en que prometía formar a quienes tendrán que contarlo.

Los estudiantes lo entendieron sin que nadie se lo explicara. Moisés Avilés, presidente de su asociación, tomó la palabra y cuestionó la presencia de la asambleísta. Después, los representantes estudiantiles salieron de la sala. Urresta también salió al final entre gritos de “¡Fuera, Noboa, fuera!”. Fue la única clase de periodismo que se dictó ese día, y la dieron los alumnos.

Queda por saber quién armó esto. El director de la carrera se presenta como estratega político. La estrategia política consiste, hasta donde uno entiende, en leer el momento: saber qué pasa en el país, quién va a llenar la sala, qué significa cada silla de la mesa. Un día antes, los estudiantes de la Universidad de Cuenca habían protestado por los policías y militares desplegados en su campus ante la llegada de Daniel Noboa. El clima estaba a la vista. El estratega no lo leyó y le estalló en la cara, con transmisión en vivo y en directo incluida, aunque la hayamos visto apenas cuatro gatos.

Un director, de todos modos, no decide solo quién se sienta en la mesa principal. En una Facultad, un acto oficial pasa por el decano, que es la máxima autoridad y responde por lo que ahí ocurre. Si invitó él, eligió mal. Si dejó que otro invitara, no supo lo que autorizaba. Ninguna de las dos opciones lo favorece.

Debo decir desde dónde escribo -eso que en clases he llamado, les recuerdo a mis estudiantes, lugar de enunciación-. En agosto firmé, con Gustavo Abad, un oficio al Rector que cuestionaba la designación del director porque ignoró el orden de mérito de la terna. El acto de presentación mostró lo que ese oficio advertía.

En la sala quedó una decena de profesores. Entre ellos hay colegas a los que respeto y alguno cuyo trabajo admiro desde hace años. Por eso pesa más que se hayan quedado. En un acto así, la presencia funciona como una firma, y la foto oficial la deja certificada. Sus estudiantes acababan de salir por la puerta y ellos se quedaron del lado de la mesa, con Urresta y los demás…

La carrera es necesaria. La pensó y la escribió un equipo serio, encabezado por Gustavo Abad, y en el acto nadie lo nombró. Merecía otra inauguración y merece otra conducción.

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Amar a los periodistas

Con este libro, 'El malestar digital', Daniel Mazzone propone recuperar a las redacciones tradicionales como antídoto ante el veneno digital.

Eugenio Palopoli, https://seul.ar/. En El malestar digital, el periodista y docente uruguayo Daniel Mazzone se suma a la larga lista de autores para quienes el mundo que conocemos se encuentra en un momento de transición que se intuye radical, donde conviven la incertidumbre -incluso la angustia existencial- con un malestar generalizado en las sociedades occidentales, una sensación tan difusa como difícil de interpretar. En este libro hace un primer recorte histórico y retrocede hasta la Revolución Industrial para señalar que fue entonces cuando comenzó la consolidación de lo que denomina el “subsistema comunicacional” moderno, en el que la prensa resultó un actor privilegiado en el manejo de la circulación de la información, las ideas y la conversación pública.


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domingo, 11 de octubre de 2026

Elena Rodríguez denuncia que policías le rompieron el micrófono mientras cubría las protestas

 
Elena Rodríguez, periodista.

IC 360. La periodista Elena Rodríguez Yánez, de teleSUR, denunció haber sido agredida por agentes policiales mientras cubría las manifestaciones y documentaba los hechos en las calles.

Según su testimonio, recibió un golpe con un tolete en la cabeza por la espalda. Al darse la vuelta y mostrar su micrófono de teleSUR para identificarse como periodista, aseguró que recibió un segundo golpe que terminó rompiendo su equipo de trabajo.

Rodríguez expresó su preocupación por las agresiones contra los profesionales de la comunicación y recordó que su labor consiste en informar sobre los acontecimientos y documentar lo que sucede durante las manifestaciones.


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En septiembre, cada dos días una mujer periodista fue agredida en Ecuador

Del total de agresiones a periodistas y medios reportadas en los primeros nueve meses de 2026, el 23% de ataques fueron hacia mujeres. Septiembre fue el mes con el mayor número de casos.

https://periodistassincadenas.org/. En septiembre, la FPSC contabilizó 31 agresiones contra la prensa, un aumento del 55% respecto a agosto, mes en el que se registraron 20 ataques. La mayoría de los casos estuvieron dirigidos a Las campañas de desprestigio fueron los casos que más predominaron contra mujeres que ejercen el periodismo en Ecuador. La periodista Andrea Orbe, del medio radial Primera Plana, fue atacada e insultada por una plataforma desinformativa afín al Gobierno y por cuentas troll que la calificaron de “correísta”. Esto ocurrió luego de que ella entrevistara el 8 de septiembre a José Julio Neira, secretario general de la Administración Pública, Planificación y Gabinete. Tras consultar al funcionario sobre la crisis de salud en el país y el auge de plataformas de desinformación como La Data, Neira la increpó e insinuó que Orbe realiza preguntas que invalidan la gestión gubernamental y defienden al correísmo. A partir de esto, La Data publicó un tuit con la fotografía de Orbe titulado: ¿Crítica sin sustento o incomodidad ante la verdad? . En lo que va de 2026, esta es la primera vez que la organización registra 13 agresiones contra ellas en un solo mes. Las campañas de desprestigio fueron los casos que más predominaron contra mujeres que ejercen el periodismo en Ecuador. La periodista Andrea Orbe, del medio radial Primera Plana, fue atacada e insultada por una plataforma desinformativa afín al Gobierno y por cuentas troll que la calificaron de “correísta”. Esto ocurrió luego de que ella entrevistara el 8 de septiembre a José Julio Neira, secretario general de la Administración Pública, Planificación y Gabinete. Tras consultar al funcionario sobre la crisis de salud en el país y el auge de plataformas de desinformación como La Data, Neira la increpó e insinuó que Orbe realiza preguntas que invalidan la gestión gubernamental y defienden al correísmo. A partir de esto, La Data publicó un tuit con la fotografía de Orbe titulado: ¿Crítica sin sustento o incomodidad ante la verdad?


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Siempre el periodismo

Daniel Coronell, periodista colombiano.

Daniel Coronell, https://cambiocolombia.com/. Desde que era un adolescente y a lo largo de más de 40 años, he trabajado como periodista. La vida me ha dado la oportunidad de ejercer mi oficio en Colombia y en Estados Unidos. En este tiempo he hecho públicos casos de corrupción y violación de derechos humanos. Algunos de ellos son: el entrenamiento de grupos paramilitares por parte de mercenarios israelíes en 1988; los lujos de Pablo Escobar en su lugar de reclusión en 1992; la relación de Elizabeth Montoya de Sarria, la monita retrechera, con Ernesto Samper; los abusos de las Farc en la zona desmilitarizada para efectuar los diálogos de paz durante el gobierno Pastrana; la compra de votos parlamentarios para aprobar la reelección de Álvaro Uribe; los negocios con el Estado de una empresa familiar del entonces ministro de Transporte, Miguel Peñaloza, que llevaron a su renuncia durante el gobierno Santos; la violencia ejercida por la administración de Iván Duque contra los jóvenes que protestaban; y los presuntos delitos de Ricardo Roa y David Racero durante el gobierno Petro, que hoy son evaluados por la justicia. Hace dos meses empezó el gobierno de Abelardo de la Espriella, una persona sobre la que he escrito desde cuando él era un desconocido en 2006.


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sábado, 10 de octubre de 2026

La prensa se apaga en el Ecuador de Noboa

Última edición del diario 'Expreso' en Ecuador, este jueves. Romina Duarte (Agencia Press South / Getty Images).

Carolina Mella, El País. El jueves, poco antes de las cinco de la tarde, la redacción del diario Expreso intentó trabajar como cualquier otro día de cierre. Los periodistas escribían frente a sus ordenadores, los editores revisaban titulares, fotografías y páginas. Pero no era un día cualquiera: la rotativa esperaba el último ejemplar de un periódico que durante 53 años ha sido una de las voces más reconocibles de la prensa ecuatoriana. Expreso no desaparece, al menos por ahora. El periódico continuará en una versión digital, aunque todavía no se sabe con cuántos periodistas ni bajo qué estructura. Lo que termina es su edición impresa, después de meses en los que Granasa, la empresa editora, ha denunciado presiones tributarias, administrativas y económicas por parte del Gobierno de Daniel Noboa. Su presidente ejecutivo, Galo Martínez Leisker, atribuye a esas actuaciones el deterioro de los ingresos que acabaron por asfixiar al medio.


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