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jueves, 6 de agosto de 2026
Oscar Martínez y el costo de hacer periodismo en El Salvador de Bukele
Óscar Martínez, periodista.
Claudia Lagos Lira, https://doble-espacio.uchile.cl/. El reconocimiento a la crónica El exilio nos alcanza -escrita junto a Carlos Martínez- y su reciente visita a Chile abren una reflexión sobre el costo de investigar al poder, el destierro de los periodistas y las dificultades de la profesión para enfrentar realidades autoritarias en América Latina.
En el mes de julio que ya se fue, la crónica El exilio nos alcanza, de los periodistas salvadoreños Oscar Martínez y Carlos Martínez, resultó ganadora del Premio Gabo 2026 en la categoría texto. El trabajo documenta el exilio de periodistas, activistas y exfuncionarios públicos bajo el estado de excepción con que Nayib Bukele gobierna El Salvador.
En el proceso de reportear y publicar esta crónica, Martínez y Martínez fueron registrando, también, su propia salida sin fecha de regreso a El Salvador y engrosaron el número de periodistas exiliados del país centroamericano.
El jurado consideró que esta crónica “logra evocar cómo, desde la excepcionalidad del periodismo narrado por sí mismo, yace el recordatorio constante de que el oficio es faro de la democracia”. Para cuando fueron galardonados, los reporteros ya contaban un año fuera de su patria. Y no saben hasta cuándo.
El Faro, el medio nativo digital más longevo en América Latina, ha trasladado sus operaciones fuera del país, asfixiado por acusaciones infundadas y hostigamiento penal, civil y administrativo de parte del gobierno de Bukele, así como amenazas y agresiones hacia su equipo. De hecho, en 2021, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó medidas cautelares para proteger a 34 periodistas de El Faro.
Volver a El Salvador no es una opción: hay órdenes de detención a tu nombre. Y esa detención se parecerá a las de miles ciudadanos que el régimen de Bukele mantiene presos: El Salvador tiene la tasa más alta de encarcelamiento en América Latina y El Caribe y menos de un cuarto de los presos ha sido sentenciado. Así que, sí, el riesgo de que te metan preso por publicar investigaciones que develan los abusos del régimen es alto.
Pero asumir que eres exiliado cuesta. Hay pudor en nombrarse exiliado por respeto a la experiencia del exilio durante la guerra civil (1982-1990).
Pero los exiliados salvadoreños no pueden sacudirse de Bukele. Los sigue allí donde vayan. Cuando un mesero, un taxista, un estudiante o quien sea en lugares tan disímiles como España, Perú, Noruega o Chile se entera que Oscar Martínez es salvadoreño, la referencia automática es ¡aaaah, Bukele!.
Así lo cuenta el mismo Oscar en su más reciente libro, Bukele, el rey desnudo (Anagrama), que presentó hace poco en Santiago: “Es abrumador ir por el mundo hablando con gente cuyo argumento para idolatrar a Bukele es que vieron un programa de televisión donde salía la megacárcel”. Y advierte: “el Bukele que ustedes ven es un producto del Bukele publicista”. De hecho, Martínez arranca el libro con una declaración de principios: “… dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador. Ahora, sigamos”.
Sigamos
El libro consta de un prólogo -“Bukele El Salvador”- y seis capítulos, cada uno de los cuales se organiza en torno a una de las facetas del presidente salvadoreño: “Bukele todopoderoso”, “Bukele internacional”, “Bukele ridículo” -el más divertido-, “Bukele cruel” -el más terrible, aunque todos, en el fondo, lo son-, “Bukele distractor”, “Bukele anti-Bukele”.
Este último recopila tuits antiguos de Bukele que ilustran su giro de militante a la izquierda del espectro político hasta el, como dice Martínez, dictador que es y que ha colonizado todos los órganos del Estado y ha moldeado las reglas a su medida de tal suerte que aseguró una nueva candidatura presidencial.
Bukele, el rey desnudo está plagado de información, de casos bien documentados, muchos de los cuales están extensamente cubiertos en El Faro: los discursos claves en que el presidente salvadoreño se entronizó -el 4 de febrero y el 1 de junio de 2024-, su retórica hiperbólica, cómo se vistió, cómo copó los espacios públicos y digitales, su trayectoria profesional en la publicidad y su éxito online.
No deja fuera esa fantasía delirante de bitcoin-city en la playa de Mizata; el peso de la economía informal en El Salvador y los niveles de pobreza y el uso del software Pegasus para intervenir comunicaciones de periodistas, activistas y opositores políticos. Y tampoco el horror: “Casi trescientos cuerpos, muchos de ellos con signos de tortura, con agujeros, mutilaciones, heridas, habían sido escupidos por las cárceles del régimen para aquel final de 2023”.
Pero a partir del libro y la presentación de Oscar en la librería del Centro Cultural Gabriela Mistral, el 2 de julio pasado, una piensa en Bukele y en El Salvador y en cómo ampliar los horizontes democráticos. A partir del libro y la presentación de Oscar, una piensa en el periodismo y en su rol fundamental pero, al mismo tiempo, en su alcance.
Sobre el periodismo
Oscar Martínez es el jefe de redacción del periódico digital El Faro. Es autor de varios libros: Los migrantes que no importan (DeBolsillo, 2021), Una historia de violencia (Debate, 2018), Los muertos y el periodista (Anagrama, 2021), coautor de otros tantos.
Además, ha sido reconocido por varios premios, todos muy prestigiosos: el Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia (2016), el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas (2016), el Premio Rey de España (2019), el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en México (2008), el Premio a la Libertad de Expresión de Deutsche Welle (2023) y el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo (2016).
Sus investigaciones, así como las que ha dirigido como jefe de Redacción de El Faro, son fundamentales para el periodismo latinoamericano y, por qué no, global.
Sus trabajos debieran ser leídos y discutidos en toda escuela de periodismo de la región y, por qué no, en cursos de ciencia política, políticas públicas, comunicación política o migración, por mencionar algunas áreas en las que su trabajo y el del medio es ineludible. Son, también, el registro que leerán y consultarán quienes, en el futuro, quieran comprender qué pasaba en Centroamérica en el primer cuarto del siglo XXI.
Sin embargo, Martínez y sus colegas no pueden practicar ese periodismo de excelencia en su propio país. Cabe preguntarnos cómo problematizar y tratar de comprender las implicancias que tiene el hecho de que, a pesar del buen periodismo que Martínez encarna, no pueda desplegarlo en su patria, para la comunidad a la que aspira a servir. Qué pasa si, aunque tengas razón y lo que publicas es cierto como el tamaño de una pirámide Maya o de Machu Picchu o el estadio Azteca pero poco -o casi nada- cambia.
Bukele sigue en el poder. En Perú persiguen a periodistas que denuncian los casos de corrupción más señeros de estos años y en México los miles de desaparecidos siguen desaparecidos y los responsables siguen impunes.
La presentación de Martínez de su libro en Santiago de Chile suda desolación: Documentar y denunciar los abusos de poder es fundamental, pero no alcanza para democratizar nuestras sociedades. Requiere organización política, social, de base. Y hasta donde se advierte en el caso salvadoreño, que lleva ya cuatro años bajo estado de excepción y con Bukele enrumbándose a una nueva reelección, se ve difícil y lejano.
Bukele, el rey desnudo de Óscar Martínez es una carta de amor a El Salvador y a los salvadoreños. Aunque ese amor no sea correspondido.
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Müslüm Koyun: El periodismo significa salvaguardar la memoria de la sociedad
Müslüm Koyun, periodista de Turquía.
https://espanol.anf-news.com/. Müslüm Koyun, puesto en libertad tras cinco meses en prisión, afirmó que el periodismo no consiste únicamente en informar sobre las noticias, sino también en preservar la memoria colectiva de la sociedad. Entre las 77 personas, incluidos varios periodistas, detenidas tras las redadas policiales coordinadas en múltiples ciudades de Turquía el 3 de febrero, la fiscalía citó sus noticias, artículos y declaraciones públicas como motivos para su detención. El periodista Müslüm Koyun fue detenido durante las redadas dirigidas contra el Partido Socialista de los Oprimidos (ESP), la Agencia de Noticias Etkin (ETHA) y Polen Ecología. Las periodistas Pınar Gayıp, Nadiye Gürbüz y Elif Bayburt también fueron detenidas en la misma operación. Koyun, que fue puesto bajo custodia durante la redada en su domicilio, fue puesto en libertad el 16 de julio tras pasar casi cinco meses en prisión, cuando compareció ante el tribunal por segunda vez. Koyun habló con la ANF sobre su detención, su tiempo en prisión y la presión sobre el periodismo.
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miércoles, 5 de agosto de 2026
Quién es Kaitlan Collins, la joven estrella de la CNN que se convirtió en una de las periodistas más atacadas por Donald Trump

La periodista Kaitlan Collins, en la sala de prensa de la Casa Blanca, tras la frustrada gala de la cena de corresponsales en Washington, el 25 de abril. Créditos: @MANDEL NGAN.
https://es-us.noticias.yahoo.com/. En la última gala de corresponsales de la Casa Blanca, tras estrecharle la mano a Kaitlan Collins por un galardón que recibió la joven periodista norteamericana, Donald Trump usó un tramo de su esperado discurso esa noche en el hotel Waldorf Astoria para redoblar sus ácidos ataques contra una de las estrellas de la cadena CNN -"que nunca sonríe", le espetó-, uno de los blancos predilectos del presidente republicano en su sostenida batalla contra la prensa. "Quiero felicitar personalmente a Collins por haber recibido su premio. Todo giraba en torno a mí. Es un fraude. Ella no debería recibir el premio, pero no me importó. Le dije: 'Kaitlan, felicidades, pero fue un fraude'. No cabe duda de ello. Pero es una mujer joven y atractiva. Nunca sonríe. Le dije: 'Kaitlan, ¿alguna vez sonríes?'", remarcó Trump en el estrado ante cientos de los principales periodistas de Estados Unidos, quienes no atinaron a sonreír ante su controvertido comentario.
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Periodismo: Una profesión entre compañeros

Richard Zubelzu, https://www.elfaradio.com/. Hay una imagen que nunca llega a publicarse. No aparece en las portadas, ni en los informativos, ni en las redes sociales. Es la de un fotógrafo que avisa a otro de que la mejor posición está unos metros más allá. La de un videoperiodista que comparte la última convocatoria para que un compañero no se pierda una manifestación. La de quien presta una batería, una tarjeta de memoria, una botella de agua o simplemente pregunta: "¿Lo tienes todo?". Esa imagen existe. Y dice mucho de la profesión. Durante las últimas semanas, la cobertura de los grandes incendios de la Comunidad de Madrid y Ávila ha vuelto a demostrar las dos caras del fotoperiodismo y del videoperiodismo. Por un lado, profesionales que entienden que competir no es incompatible con colaborar. Personas que saben que una exclusiva nunca valdrá más que la seguridad de un compañero o que el prestigio de una profesión.
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martes, 4 de agosto de 2026
Un periodista fue a cubrir un accidente y se enteró en vivo que la víctima era su hijo
El comunicador transmitía un choque entre un auto y un camión cuando descubrió que el fallecido era Thiago, de 32 años. El desgarrador momento quedó registrado durante la cobertura.
https://nuevodiarioweb.com.ar/. Un periodista de San Pablo, Brasil, vivió uno de los momentos más dolorosos de su carrera cuando, mientras cubría en vivo un accidente de tránsito, descubrió que la víctima fatal del hecho era su propio hijo.
El comunicador Carlos Alberto Baldassari se encontraba realizando una transmisión a través de redes sociales para informar sobre un choque ocurrido entre un automóvil y un camión, cuando recibió la noticia que cambió por completo el rumbo de la cobertura.
La emisión se interrumpió durante algunos minutos y luego el periodista volvió frente a la cámara completamente conmocionado para confirmar que la persona fallecida era Thiago Baldassari, de 32 años.
“En este mundo de la información hay momentos en los que tenemos que cubrir hechos que involucran a familiares. Por desgracia, hoy me tocó a mí”, expresó el comunicador mientras despedía públicamente a su hijo.
Thiago estaba casado, tenía una hija de ocho años y esperaba otro bebé junto a su esposa, quien actualmente cursa un embarazo de tres meses.
El accidente fatal
El siniestro ocurrió en la Rodovia Antonio Machado Sant’Anna (SP-255), en la ciudad de Araraquara, cuando un camión impactó contra el vehículo que conducía el joven, un Volkswagen Gol.
Según la declaración del camionero, circulaba por un carril adicional de la ruta cuando el automóvil de Thiago habría ingresado en su trayectoria, provocando el choque frontal.
Personal de Bomberos y del Servicio de Atención Móvil de Urgencias (Samu) acudió rápidamente al lugar para asistir a los ocupantes. Sin embargo, los médicos no pudieron revertir la situación y confirmaron el fallecimiento del joven debido a la gravedad del impacto.
El caso generó una fuerte conmoción en la comunidad de Araraquara y entre los seguidores del periodista, quien tuvo que afrontar una situación inesperada al informar sobre una tragedia que lo afectó directamente.
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Trabajo con pasión
Julia Chávez, Nelson Reasgos y Milena Almeida.
Julia Chávez, Facebook. Hoy se cumplen 6 meses de tomar una decisión que ha cambiado mi forma de ver la vida, el mundo, el propósito... la vocación. Hace 6 meses decidí destinar 8 horas diarias, de lunes a viernes, a ser docente de Ética, Pensamiento Universitario y Sostenibilidad en la Universidad Central del Ecuador en la nivelación de la FACSO. Son cerca de 200 personas de las 8.800 que se inscribieron en este período 2026-2026, los 200 están divididos en 5 cursos: 3 de comunicación y 2 de periodismo; mi cátedra es transversal... aquí no hay ni los unos, ni los otros, todo se alimentan del mismo conocimiento.
Hace algunos días conversaba con mis amigas, que a los 40 uno debería tomar un nuevo test vocacional, porque las pasiones van cambiando con los años, escenarios, los contextos y las decisiones que vas tomando... te invitan a ver la vida con otros ojos, a través de otras miradas.
Que si ha sido duro, a veces. Creo que uno de mis superpoderes y hoy lo puedo reconocer es ser versátil, recursiva y sobre todo mi poder de adaptación me ha llevado a grandes lugares y a ver que lo que no funcionó en su momento, no era para mi. Que si tomé malas decisiones, ¡obvio! y me duelen las que dejaron atrás a otras personas.
Pero ser profe, es algo que le está dando una parte de sentido a mi vida, porque te das cuenta que la vida no espera. Que todo lo que aprendí en el periodismo, en la comunicación corporativa, en el emprendimiento, en las empresas, en las políticas, comer en la calle el ceviche de valde y las ostras en aviones de lujo valieron la pena para poner sobre el escenario y en cada enseñanza y aprendizaje el corazón.
No he dejado de tener mi vida y mi cabeza como una computadora con 1000 pestañas abiertas, con una agenda apretada entre la U, El Búnker que tanto valoró, la iglesia, mi familia, mi vida, el amor, mi gato, los amiwis y un sinnúmero de cosas que me apasionan y cada vez descubro una nueva yo, que dice por aquí va la vida...
En este nuevo test vocacional solo espero que el poder de la palabra que me dio Dios de: transmitir, comunicar, enseñar, crear llegué con sabiduría, con amor (que tanta falta le hace a este mundo), que me permita ser más humana, que la otredad no se me pierda, que la supuesta empatía no se convierta en un arma de doble filo, que las aulas sean para cada cada joven su espacio seguro, su lugar para soñar, para crear, para verse fuera de las pantallas del celular y lejos de la construcción de la inteligencia artificial.
Solo quería contarles esta breve reseña de mis primeros 180 días, no sé si serán más... estaré donde tenga que estar. Pero por hoy, mi gratitud con la vida es grande, mis ganas de comerme el mundo no han cambiado... ahora tengo más ansias de saborear lo que es trabajar con pasión, intensidad y una gran dosis de conciencia social.
A los chicos, chicas y 'therians' que cada día se sientan en mi clase gracias por permitirme aprender de ustedes... en este tiempo me han dado una gran dosis de vida.
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