martes, 5 de julio de 2016

Periodismo: ‘Las historias están enfrente, no en lugares remotos’



Alberto Salcedo Ramos, periodista.

A los 53 años, el cronista colombiano se ha granjeado una fama en Latinoamerica que todavía no ha terminado de echar raíces en España.

El País de España.- ¿Quién es ese hombre de gafas del que tanto hablan? A menudo lleva unas de montura fina y cristales cuadrados, las que un estrábico usa a diario. En los días de sol aparece con unos lentes de cristales tintados que le dan el aspecto de un ciego, pero es solo una ilusión. “Tiene una mirada portentosa”, lo elogia un escritor español. Jon Lee Anderson dice de él que es el “cronista de cronistas” y Leila Guerriero lo describe como “un contador de historias magnético”. El caso es que ve, incluso demasiado.

A los 53 años, el colombiano Alberto Salcedo Ramos se ha granjeado una fama en Latinoamerica que todavía no ha terminado de echar raíces en España. Para acabar con este hurto a los lectores la editorial Pepitas de calabaza acaba de publicar una recopilación de sus mejores crónicas en un libro titulado Viaje al macondo real. Introducirse en el mundo de Salcedo es escarbar en el realismo mágico de Gabriel García Márquez, con todo su sabor caribeño, aunque quitándole lo imaginario y dejando todo lo real, que ya es bastante.

En sus historias, los personajes acaban siendo seres únicos, de los que no hay dos. Emiliano Zuleta, el compositor de La gota fría que no sabía leer ni escribir, es un hombre que “a los 86 años conoció el aburrimiento”, cuando los médicos lo alejaron del ron y las mujeres. El boxeador Lupe Pintor arrastra el fantasma de Johnny Owen, un pelirrojo al que mató en el cuadrilátero. “Quién quiera saber cuánto pesa un muerto”, escribe Salcedo Ramos, “que venga y le pregunte a Lupe Pintor”. Y Guillermo Velásquez, El Chato, es el único árbitro del mundo que no solo expulsa a los futbolistas, sino que también los noquea.

Salcedo no empezó a leer hasta la adolescencia y eso ha llenado sus textos del ruido original de la calle. “Nací en Barranquilla, que es una ciudad, pero me crié en Arenal, que es un pueblo, donde no había mucho que hacer. Una de las diversiones era salir a escuchar, a ver qué pasaba en la calle. Crecí con la idea de que las grandes historias están frente a uno, no en algún lugar remoto. Me interesa la cotidianidad y la quiero contar”, dice ante un café cortado, en una coqueta librería de la Ciudad de México.


En corto, Salcedo Ramos es guasón, ingenioso, inteligente y, cuando te quieres dar cuenta, ya te ha envuelto en su retórica de la que no es nada fácil escapar. Dice que le tiene pánico a la expresión oral pero cuesta creerlo. Hay algo en él de pavo real que corteja. “Te digo con desvergüenza que el escritor de no ficción es camaleónico. Si me acerco a un bandeonista, mi alma se vuelve bandeonista. Si me acerco a un boxedor, tiro puñitos. Cuando te acercas a alguien que te va a contar una historia hay que seducirla”, desvela. Como hoy se le acercó a un andaluz, le gusta el gazpacho.

En Salcedo Ramos, premio Ortega y Gasset y Premio de Periodismo Rey de España, el periodista y el personaje acaban mimetizándose, y atan su destino. La fauna que habita las historias de Salcedo está formada por sonados, alcohólicos, perdedores, estrafalarios, maniáticos, todos los raros que habitan este mundo pero que tienen algo maravilloso que contar. “Uno escoge personajes a los que se parece, aunque pese”.

Después de ver la realidad a través de esos anteojos que hoy se ajusta de vez en cuando para atrapar alguna idea que se queda en el aire, toca cincelar la piedra con espíritu estajanovista. Se levanta temprano, se baña y toma café, sintiendo entonces que el cerebro está listo para comenzar a escribir. “Decía Hemingway que el escritor es como un pitcher de las grandes ligas. Debe tener el brazo bien caliente porque si no, nunca va a tirar strikes. Me gusta esa analogía”, señala. También es un gran lector: “La lectura es el estado ideal para todos nosotros. Cuando uno escribe tiene responsabilidades, cuando lee no. Es como ser abuelo: amor sin deberes”.

¿Dónde escribirá sus próximas historias? “Mi sueño es recorrer África y entablar un diálogo con las raíces originarias del tambor africano, el tambor que vino a América en tiempos del esclavismo”. El que se lo cruce pensará que es otro blanco despistado, ignorando que detrás de esas gafas de ciego lo está viendo todo, como un Daredevil caribeño.

Frases

“Te digo con desvergüenza que el escritor de no ficción es camaleónico”.

“Mi sueño es recorrer África y entablar un diálogo con las raíces”.


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lunes, 4 de julio de 2016

Destrozos en el diario ‘Tiempo Argentino’

El supuesto dueño del diario y de radio América deberá responder, junto con otras diez personas, por los delitos de usurpación y daños; la Justicia pidió las imágenes.

Señales.- El empresario Mariano Martínez Rojas fue imputado de los delitos de usurpación y daños por los destrozos ocurridos hoy a la madrugada en el edificio donde funcionan el diario Tiempo Argentino y Radio América.

Así lo informaron a La Nación calificadas fuentes judiciales. La decisión fue tomada por la fiscal Verónica Andrade, a cargo de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 6 de la ciudad de Buenos Aires.

Junto con Martínez Rojas fueron imputados otros diez sospechosos, que serían los integrantes de la "patota" que protagonizó el destrozo.

Según informaron las fuentes consultas, hoy a las 2, Martínez Rojas con otros diez hombres entraron a la fuerza en el domicilio de Tiempo argentino, en Amenábar 23, en Palermo.

"El grupo de personas comandado por Martínez Rojas obligó por la fuerza a retirarse del lugar a las personas de seguridad del diario. Los dos agentes de seguridad de Tiempo Argentino fueron a la comisaría 31a. de la Policía Federal de la ciudad de Buenos Aires a realizar la denuncia de lo que había sucedido", agregaron las voceros consultados.

El personal de la comisaría 31a., que desde el traspaso hecho entre la Nación y la ciudad de Buenos Aires depende del Ministerio de Justicia y Seguridad porteña, dio intervención a la fiscal Andrade. La representante del Ministerio Público porteño "ordenó inmediatamente consigna policial en el diario Tiempo Argentino para asegurar el lugar".

"A las 3 de la mañana, cuando algunos periodistas de Tiempo Argentino comenzaron a llegar al diario, se encontraron con Martínez Rojas y su grupo. Allí se produjo un altercado. La fiscal Andrade ordenó a la policía a que desalojaran del diario a Martínez Rojas y a su grupo", explicaron fuentes judiciales..

Andrade imputó a Mariano Martínez Rojas y las diez personas que lo acompañaron por el delito de usurpación y por daños. Los 11 imputados serán indagados en 48 horas.

El delito de usurpación tiene previsto en el Código Penal una pena de prisión de prisión de entre seis meses a tres años. Para el delito de daños el castigo es de 15 a un año de cárcel para el "que destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier modo dañare una cosa mueble o inmueble o un animal, total o parcialmente ajeno".

Según informaron fuentes del Ministerio Público Fiscal porteño, "Andrade les aseguró a los periodistas del diario que podían continuar con su actividad y les colocó seguridad policial. También le solicitó al canal C5N las imágenes de los daños que produjeron el grupo de Martínez Rojas".


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Destrozaron la redacción de Tiempo Argentino

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Un grupo de violentos destrozó la redacción de Tiempo Argentino

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Hernán Lombardi condenó los ataques a la redacción de Tiempo Argentino
Desde su cuenta de Twitter, el titular del Sistema Federal de Medios remarcó que la libertad de Prensa es "un bien público sagrado".

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domingo, 3 de julio de 2016

La historia de un editor

Entrevista con Ignacio Rodríguez Reyna.

Revista Comunicación.- Ha hecho del género de la crónica una de sus mayores virtudes. Cómo director de Emeequis ha apostado por este género. Bajo su ojo se han hecho las mejores crónicas -y por ello la revista ha ganado cuatro veces el Premio Nacional de Periodismo en Crónica- y estimulado los dotes como cronistas de Alejandro Almazán, Humberto Padgett, Fátima Monterrosa, Dalia Martínez Delgado, entre otros.

Argentina: Periodista denunció amenazas de muerte: 'No te olvides de Cabezas', le dijeron

Luciano Mascali, periodista.

Señales.- Lo que comenzó con mensajes de textos intimidatorios hace más de dos meses, se tradujo en una serie de hechos concretos que lo llevó a radicar la denuncia y pedir custodia. El hostigamiento también se encuentra dirigido contra su pareja, que es abogada.

sábado, 2 de julio de 2016

Conoce a la niña periodista que vive en medio de la guerra

 Janna Jihad.

 Janna Jihad es una niña de 10 años que vive en Cisjordania. Sus días transcurren en medio de la guerra y así, entre bombazos y disparos que no cesan, ella retrata la realidad, por lo que para muchos es ya una periodista.

Párrafos memorables de Ernest Hemingway a 55 años de su muerte


Ernest Miller Hemingway (Oak Park, Illinois, 21 de julio de 1899-Ketchum, Idaho, 2 de julio de 1961) fue un escritor y periodista estadounidense. Uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Su estilo sobrio y minimalista tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventuras y su imagen pública dejó huellas en las generaciones posteriores. Hemingway escribió la mayor parte de su obra entre mediados de 1920 y mediados de 1950. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Publicó siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos. Póstumamente se publicaron tres novelas, cuatro libros de cuentos y tres ensayos. Muchos de estos son considerados clásicos de la literatura de Estados Unidos.

Infobae

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Adversidades

Rosa Eugenia Linares, reportera mexicana.

Las fotografías son conmovedoras. Rosa Eugenia Linares, reportera mexicana de 45 años de edad, está agachada y asienta su libreta en el suelo. Sobre su espalda está un cargador de niños, que le ayuda a transportar a Jesús Daniel, su hijo de tres años diagnosticado con parálisis cerebral y ataques de epilepsia.

Otra imagen la retrata en acción: Rosa, con su niño al hombro, sujeta la cámara y documenta una marcha en la que exigen justicia para un infante secuestrado. Esta última fotografía fue empleada por sus compañeros para difundir su historia, considerada un “ejemplo de amor, entrega y ganas de salir delante de manera digna”.

En el portal conurbados.com, Máximo Cerdio escribe sobre la vida de ‘Yuyis’, como llaman los amigos a Rosa. En su relato cuenta que estuvo casada por doce años y que crió dos hijos, ahora son mayores de edad. Estudió hasta la educación secundaria y trabajó como secretaria en algunas oficinas. Después en áreas de comunicación social y como reportera para medios locales. Entre el 2013 y 2015 laboró en el sistema municipal de Cuautla en el estado de Morelos.

La llegada de Jesús Daniel cambió todo. Se tuvo que enfrentar la separación, al despido y una serie de negligencias médicas que provocaron que su hijo sea dependiente de ella. Las largas horas de espera para las consultas y los costosos tratamientos le impiden tener una situación económica estable. Dos de sus compañeros le pagan por información que recaba quincenalmente y con este ingreso logra sobrevivir.

Sus colegas ejecutaron una campaña a través de las redes sociales para que las autoridades y expertos en tema de Derechos Humanos den soluciones. Mientras Rosy espera respuestas, continúa sorteando las adversidades y ejerciendo el oficio con entusiasmo.


Roque Rivas Zambrano
roque@lahora.com.ec
roque1rivasz@gmail.com
salvataje@yahoo.com


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La historia de la fotoperiodista Rosa Eugenia Linares Morán y su hijo con Jesús Daniel, que sufre epilepsia y parálisis cerebral.

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El reto de ser mamá de un hijo con parálisis
Rosa Eugenia Linares Morán es una reportera fotógrafa empírica que vive en Cuautla, Morelos. Todos los días cuando sale a trabajar carga a su hijo sobre la espalda y lo lleva a las conferencias, entrevistas o eventos donde toma fotos y escribe notas periodísticas porque Jesús Daniel, de tres años siete meses, tiene parálisis cerebral y epilepsia.

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