La cámara se enciende cuando el hombre empieza a golpear la
ventana del auto.
-¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Hola! ¿Cómo estás?, repite hasta que
la mujer abre la puerta y se baja del vehículo. Entonces, como en una
presentación, él dice: “¡Miren! ¡Saliendo del motel! ¡Saliendo del Tantra!”.
Así inicia el video que se volvió viral, el 8 de Marzo, Día
Internacional de la Mujer. Lo que en un principio fue el registro visual de un
hombre que encuentra a la esposa con su amante, después se convirtió en tema de
discusión en redes sociales, suscitando comentarios de solidaridad, rechazo,
insultos y una ola de memes.
Las frases más disímiles se replicaban en los muros de
Facebook: “Bien hecho, por puta”, “no sé tú, pero entre la puta y la borracha,
me quedo con la borracha”, “marido descubre a la suripanta saliendo del motel”,
entre otras. La violencia de género contraataca.
Lo más grave es que los usuarios de estos espacios toman un
hecho privado, lo banalizan y asumen el papel de jueces. Se dan el trabajo de
difundir datos personales de los involucrados: números de teléfonos, cargos que
ocupan en las empresas, placas de sus autos y más. La gente deja fluir su odio,
agrede y comparte burlas e improperios.
La discusión sobre la infidelidad y los culpables encubre un
problema más preocupante: el morbo, la falta de criterio para discernir qué
información es relevante, si construye o no. Hay que pensar antes de
“compartir” o “retuitear”.
Existe una banalización de la violencia generalizada. Como
dice Alberto Constante, teórico mexicano, las redes sociales sirven como
agentes de producción social y cultural, pero también, como en la vida real, de
reproducción de la violencia…Las redes sociales no son otra cosa que el
reproductor de los fenómenos que habitan a esta sociedad”.
Roque Rivas Zambrano
roque@lahora.com.ec
roque1rivasz@gmail.com
salvataje@yahoo.com
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La banalización, epidemia de la modernidad
Vivimos tiempos en los que todo se difunde de manera global.
En esta época, cualquier evento se divulga por el planeta en unos segundos y
prácticamente la totalidad de las personas podemos llegar a conocerlo. Esto
sucede gracias a la red digital que nos envuelve y en la que, de alguna forma,
estamos atrapados. Todo se replica de modo superficial en un oleaje continuo de
titulares ambiguos o tendenciosos. Quienes se interesan en ir más allá de la
frase de reclamo se encuentran con que la letra pequeña apenas profundiza y
muchas veces es incoherente o falaz…
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