Nelson Castro, periodista, médico y escritor argentino.
Amelia Corazza, https://fopea.org/. El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) organizó el viernes 5 de junio, un conversatorio virtual con el prestigioso periodista, médico y escritor Nelson Castro, como parte de las actividades celebradas por el Día del Periodista. El encuentro, conducido por el presidente de FOPEA, Fernando Stanich, reunió a más de 150 periodistas, docentes y estudiantes de todo el país en un espacio de profunda reflexión federal.
Durante la charla, que se extendió por una hora, se abordaron las grandes ideas que definen al periodismo en la sociedad actual, el impacto y las precauciones ante la tecnología en tiempo real, los valores fundamentales del oficio frente a las nuevas narrativas y su vasta experiencia cubriendo los conflictos bélicos más trascendentes del siglo XXI. El eje del intercambio giró en torno a la pasión, el apego a la realidad y el compromiso ético.
Nelson Castro inició el diálogo destacando el valor de la profesión en la coyuntura global: “el mundo necesita cada vez más del trabajo de los periodistas”. Remarcó que la vocación exige una fuerza interna inigualable y recordó una anécdota reciente en el frente de Ucrania, donde un soldado le preguntó por qué se arriesgaba a entrar a una trinchera de combate de la que todos querían escapar. “Hay una sola respuesta, que es porque somos periodistas. Si no sos periodista, no lo podés entender. Y eso es un mensaje que quiero transmitirles a los jóvenes y estudiantes. Eso lo hacés si tenés pasión periodística”, afirmó.
Valores y el rol del periodismo en la sociedad
Por otra parte, reivindicó la importancia de la autocrítica y la honestidad intelectual como herramientas de credibilidad frente a la audiencia. “Todos nos equivocamos. Cuando eso sucede, tenés que aclararlo, tenés que decírselo a tu público. Tu público lo valora”, reflexionó.
Al ser consultado sobre las condiciones indispensables para formar a un buen profesional, Castro identificó cuatro pilares insustituibles: la pasión (que incluye la curiosidad), la honestidad, la preparación y la honestidad propia para saber si se está listo para el rol.
En ese contexto, retomó la histórica frase que el diario Crítica tenía en su volante, “Soy como el tábano, he venido a molestar a la ciudad”, para hacer hincapié en el compromiso del oficio: “Nosotros somos factores de molestia. Si no molestamos, si no estamos preparados para molestar no podemos ser periodistas”.
En esa línea, diferenció el ejercicio profesional de las corrientes de comunicadores o influencers que priorizan la bajada de línea ideológica por sobre el rigor: “El periodismo se defiende solo cuando aparece la calidad de su trabajo, cuando muestra las cosas como son, cuando aparece con las evidencias”. Asimismo, lamentó que la inmediatez atente contra los procesos básicos de producción: “Hoy muchos periodistas no tienen incorporado el chequeo de la fuente, algo que es básico en el ejercicio de nuestra profesión”
Por otra parte, reivindicó la importancia de la autocrítica y la honestidad intelectual como herramientas de credibilidad frente a la audiencia. “Todos nos equivocamos. Cuando eso sucede, tenés que aclararlo, tenés que decírselo a tu público. Tu público lo valora”, reflexionó.
La tecnología y la mirada propia en grandes coberturas
Al repasar sus coberturas de acontecimientos históricos -desde el 11 de septiembre en Estados Unidos hasta los recientes conflictos en Ucrania e Israel-, el periodista analizó cómo las herramientas técnicas han transformado el escenario informativo. “Hoy nuestro escenario es el mundo, porque genera interés en todos lados, sobre todo cuando se muestra con dos características: el apego a la realidad y los ojos propios. Cuando el público escucha una voz propia, esa cercanía le despierta interés en saber qué está pasando tan lejos”.
No obstante, advirtió sobre los peligros latentes de la hiperconectividad en zonas de conflicto, donde los periodistas se han convertido en un objetivo. “Hoy las tecnologías hacen que seamos un blanco. Estás hablando por teléfono y transmitiendo para el diario, y ese celular está siendo monitoreado”.
Frente a la crudeza de la guerra, Castro compartió el costado humano de sus experiencias y destacó a la música como un oasis capaz de conmover a soldados y refugiados en medio del horror. Sin embargo, reconoció el profundo impacto psicológico de estas misiones, explicando que la cobertura de un conflicto bélico genera una adrenalina que anula el cansancio, potenciada hoy por la posibilidad tecnológica de transmitir todo en tiempo real. Finalmente, marcó un límite claro al advertir que no existe una preparación ideal para enfrentar semejante horror, concluyendo que ningún periodista debe sentirse mal si la cruda realidad de los hechos termina superándolo.
Intolerancia del poder y la actualidad argentina
Al evaluar el escenario local y las dificultades que afrontan los trabajadores de prensa en la Argentina actual, Castro trazó un paralelismo con procesos políticos anteriores al señalar que la intolerancia y la incomprensión provienen del poder político en general. En este sentido, comparó la hostilidad vivida durante el kirchnerismo con la gestión actual del mileísmo, caracterizándola como una actitud despreciativa hacia el periodismo que responde, fundamentalmente, a lo mucho que le molesta al poder la labor de la prensa.
Para el conductor, este hostigamiento sistemático es una reacción directa a la eficacia de las investigaciones que destapan escándalos de corrupción pública. Explicó que, ante la debilidad del sistema judicial argentino, el periodismo se ha convertido en el principal factor de lucha contra la corrupción, lo que inevitablemente seguirá provocando este tipo de reacciones. Sin embargo, concluyó con un mensaje de aliento frente a los intentos de desprestigio, recordando que estos ataques no son casuales y que, cuando los periodistas hacen bien su trabajo, la sociedad lo valora y se interesa por él.
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