Dos agentes del ICE se llevan a un hombre detenido en Florida, en octubre de 2025. / U.S. ICE.
https://ctxt.es/ A los corresponsales fogueados no nos pilla por sorpresa tener que vaciar el teléfono, purgar las redes sociales o desactivar datos biométricos antes de aterrizar en países como China, Nicaragua, Venezuela, Irán, Egipto, Arabia Saudí u otros regímenes autoritarios del montón. El que no estaba en nuestra lista, hasta el año pasado, era Estados Unidos. Es una de las muchas cosas impensables que ocurren en este país desde la segunda presidencia de Donald Trump. Cuánto han cambiado las cosas en el supuesto faro de la democracia mundial. “Nos odian por nuestras libertades”, repetía George W. Bush tras los atentados del 11-S, mientras bombardeaba Irak y Afganistán. Aquello ya olía mal, pero desde que Trump volvió al poder, ebrio de revancha, el país de la Estatua de la Libertad se ha transformado a la velocidad de la luz en la dictadura que prometió para su primer día de gobierno, cuando todavía era candidato y aquello sonaba a broma de campaña. No estaba de broma. Como tampoco son bromas las recomendaciones de Reporteros Sin Fronteras a los 50.000 periodistas que cubrirán el Mundial: borrar datos sensibles de sus dispositivos, cerrar cuentas y sesiones, desactivar el reconocimiento facial, borrar los chats y memorizar un contacto al que llamar si te detienen.
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