
María Sol Borja, periodista ecuatoriana.
Primicias. Me va a perdonar, querido lector, que en esta columna hable en primera persona. Como periodista. Como mujer. Como madre de un pequeño ciudadano. Soy todo eso. Y no quiero ser servil. No está en mí eso de callarme, acomodarme en una embajada, aceptar un puestito discreto donde muera lo mucho o poco de periodismo que he hecho en 18 años de carrera. No está en mi eso de tener opiniones tibias. De hablar en voz bajita, ofreciendo sonrisitas coquetas al poder de turno a ver si el funcionario tiene ganas de responder a una entrevista o de aplaudir en Carondelet mientras los poderosos de turno reparten la pauta a los medios que “no les den palo”.
***
No hay comentarios:
Publicar un comentario