
El creador de contenido informativo Vitus "V" Spehar filma un video para sus millones de seguidores. REUTERS/Magali Druscovich.
Nic Newman. Nos encontramos aún en las primeras fases de otro gran cambio tecnológico, protagonizado por la inteligencia artificial generativa, que amenaza con transformar drásticamente el sector periodístico al ofrecer vías más eficientes de acceder a la información y sintetizarla a gran escala. Al mismo tiempo, creadores e influencers (humanos) impulsan un giro hacia el consumo de contenidos basados en personalidades, en detrimento de las instituciones mediáticas que a menudo pueden parecer menos relevantes, menos interesantes y menos genuinas. Es probable que en este 2026 los medios reciban incluso más presión de parte de estas dos poderosas fuerzas.
Comprender el impacto de estas tendencias y hallar el modo de confrontarlas será una prioridad en la lista de tareas pendientes de los directivos del sector, más allá del desigual ritmo que presentan los cambios según los países y los grupos demográficos.
Abundan los retos existenciales. La caída en el interés por la prensa tradicional, combinada con la baja confianza, lleva a muchos políticos, empresarios y famosos a concluir que pueden prescindir por completo de esa intermediación, y conceden entrevistas a figuras afines del pódcast o de YouTube. Esta estrategia (una especie de Trump 2.0) se repite por todo el mundo y suele ir acompañada de una avalancha de amenazas legales intimidatorias contra editores, y permanentes intentos de socavar la credibilidad de medios y periodistas independientes acusándolos de divulgar “noticias falsas”.
Se trata de narrativas que hallan terreno fértil entre las audiencias (especialmente las más jóvenes) que prefieren la comodidad del consumo informativo en las plataformas y tienen una conexión débil con las marcas convencionales. Mientras tanto, los motores de búsqueda se van convirtiendo en motores de respuestas con IA, y el contenido aparece en ventanas de chat, lo que motiva una preocupación extra ante el desplome del tráfico de referencia hacia los medios, dado que erosiona los modelos de negocio actuales y futuros.
A pesar de estas dificultades, muchas organizaciones tradicionales conservan el optimismo en torno a sus negocios… aunque no tanto sobre el periodismo en sí. Los líderes se centrarán este año en la reconfiguración de sus negocios para la era de la IA, ofreciendo contenidos más distintivos y un rostro más humano. También mirarán más allá del artículo e invertirán en múltiples formatos (sobre todo, en video) y ajustarán sus productos para hacerlos más “líquidos”, de modo que se puedan reformatear y personalizar fácilmente. Al mismo tiempo, seguirán analizando y probando cómo utilizar mejor la IA generativa en la recopilación, el empaquetado y la distribución de noticias. Es un delicado ejercicio de equilibrio, pero, si se logra, aportará mayor eficiencia y un periodismo más relevante y atractivo.
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