
Martín Page, https://www.elespanol.com/. The New Yorker no es solo una revista: es una educación sentimental. Un modo de leer el mundo con ironía, paciencia y una fe casi militante en la inteligencia del lector. Que haya cumplido 100 años es un acontecimiento cultural de primer orden. Pocas revistas pueden celebrar un siglo de vida manteniendo -y refinando- una identidad reconocible, influyente y, en muchos sentidos, insobornable. En un ecosistema mediático marcado por la velocidad, la fragmentación y la obsolescencia, The New Yorker representa la resistencia del pensamiento complejo y de la mirada crítica.
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