
Exra, Editorial. Durante años, el periodismo en Ecuador caminó al filo. La llamada ‘ley mordaza’ del correísmo buscó imponer silencio, miedo y castigo a quienes hacían su trabajo: contar la verdad. Desde oficinas que operaban como tribunales, organismos de control persiguieron a medios y periodistas con multas desproporcionadas y procesos cuestionables. La intención era clara: disciplinar a la prensa. Pero no lo lograron.
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